
En enero de 2025, el emblemático Gran Teatre del Liceu de Barcelona acogerá el esperado concierto de Año Nuevo, que promete ser uno de los eventos más destacados de la temporada. Sobre el escenario actuarán reconocidas estrellas del mundo de la ópera: el tenor Xabier Anduaga y la soprano Saioa Hernández. La batuta estará en manos del maestro Riccardo Frizza, y el acompañamiento musical correrá a cargo de músicos de dos orquestas: la Orquesta Sinfónica del Liceu y la veneziana La Fenice. Es la primera vez en la historia del teatro que ambas agrupaciones se unen para una actuación conjunta.
Tras el fracaso del año pasado, los organizadores decidieron replantear por completo el formato de los conciertos festivos. El público entonces quedó muy insatisfecho con la calidad de los espectáculos y los músicos se quejaron de la falta de ensayos. Como consecuencia, el teatro recibió más de un centenar de quejas formales y los espectadores solo pudieron compensar su decepción siendo invitados a un ensayo del Réquiem. El precio medio de las entradas era de unos 70 euros, lo que aumentó aún más el descontento.
Este año, la dirección del Liceu asumió el control directo de la organización del concierto, renunciando a la práctica de delegar este tipo de eventos a empresas externas. Esta decisión fue una respuesta a la ola de críticas y permitió recuperar la confianza del público. El programa de la velada incluye arias y dúos seleccionados de óperas clásicas, interpretados por artistas que ya han conquistado los principales escenarios internacionales. Saioa Hernández ha brillado esta temporada en los papeles de Leonora y Madama Butterfly, mientras que Xabier Anduaga actuó recientemente en “La sonnambula” junto a Nadine Sierra.
Las entradas para el concierto de Año Nuevo estarán a la venta esta semana. Los organizadores aseguran que, en esta ocasión, el público disfrutará de un nivel artístico realmente alto y de un ambiente único. Cabe recordar que el escándalo del año pasado no afectó solo al Liceu: la cancelación de conciertos se extendió a otros recintos, como el Auditori de Barcelona y salas en Girona. En una de esas ocasiones, un músico no pudo contener las lágrimas en el escenario debido a la deficiente preparación. Ahora, el teatro busca evitar que situaciones similares se repitan y recuperar su prestigio como uno de los principales centros culturales del país.












