
España enfrenta una de las olas de incendios forestales más graves de las últimas décadas. El mayor daño se registra en la provincia de Zamora, donde el fuego, que se originó en la zona de Uña de Quintana, se propagó rápidamente y alcanzó también el territorio de la vecina provincia de León. Según estimaciones preliminares de los sistemas europeos de monitoreo, la superficie quemada ya supera las 37.900 hectáreas, lo que convierte a este incendio en el más grande registrado en la historia del país.
La propagación del fuego ha sido extremadamente rápida: hace apenas un día, la superficie afectada era inferior a 23.000 hectáreas. En los últimos diez años, otros dos de los mayores incendios también ocurrieron en Zamora: en 2022, en las zonas de Tábara y Ferreras de Arriba, donde se destruyeron 32.528 y 28.046 hectáreas, respectivamente. Entre ambos, en su momento arrasaron más de 60.000 hectáreas.
Los datos históricos confirman que el incendio actual en Zamora ha superado en magnitud incluso las tragedias de años anteriores. Hasta ahora, el incendio más devastador se había registrado en 2004, en la zona de Minas de Riotinto (provincia de Huelva), donde ardieron casi 30.000 hectáreas, así como el incendio en Valencia, que arrasó con 28.879 hectáreas.
Este año, los incendios forestales han afectado a varias regiones al mismo tiempo. Además de Zamora y León, se han registrado incendios graves en Galicia, especialmente en la provincia de Ourense, donde en las zonas de Chandresa de Queixa, Oímbra y A Mezquita se han quemado más de 20 mil, alrededor de 7 mil y más de 5 mil hectáreas respectivamente. En Cáceres, en la zona de Villar del Pedroso, el fuego destruyó más de 3 mil hectáreas. En los últimos días, en la provincia de Cáceres se han registrado cuatro incendios, cada uno de los cuales ha afectado a más de mil hectáreas.
Según los últimos datos, en la última semana han ardido más de 80 mil hectáreas de bosques y tierras agrícolas en España. Esta cifra ya supera el máximo histórico para este periodo en los últimos veinte años. A pesar de ello, la superficie total quemada desde principios de año aún es inferior al récord de 2022, cuando para esta fecha se habían destruido más de 240 mil hectáreas, mientras que ahora la cifra ronda las 150 mil.
Los expertos señalan que la extensión masiva del fuego se debe a la combinación de varios factores. Las lluvias primaverales favorecieron el crecimiento de la vegetación, que con la llegada del verano se secó y se convirtió en un blanco fácil para las llamas. El calor intenso y el fuerte viento de los últimos días solo han agravado la situación, dificultando el trabajo de los equipos de bomberos.
Como resultado de los incendios, miles de residentes se han visto obligados a abandonar sus hogares. Las regiones más afectadas siguen siendo Ourense, León, Zamora y Cáceres. En algunas zonas el fuego ha sido controlado, pero en otras la lucha continúa y la situación sigue siendo tensa.
Los servicios de emergencia españoles continúan trabajando las 24 horas para localizar los focos de incendio. Se emplean modernos sistemas de monitoreo satelital que permiten rastrear incendios activos y prever su posible expansión. Sin embargo, los expertos advierten que la situación puede cambiar literalmente cada hora.
La temporada de incendios forestales en España aún no ha terminado y este año ya se perfila como uno de los más graves en cuanto a superficie quemada en las últimas dos décadas, solo por detrás de 2012 y 2022. Las autoridades instan a la población a extremar la precaución y seguir los comunicados oficiales sobre la evolución de la situación.












