
En España, ninguno de los quince principales líderes políticos ha logrado una valoración positiva por parte de la ciudadanía. Incluso los más populares no alcanzaron la puntuación deseada. La nota más alta la obtuvo Emiliano García-Page, con un 4,6, y la más baja fue para Irene Montero, con un 2,4. Estos resultados no sorprendieron a casi nadie: casi la mitad de los españoles no se sienten representados por ningún partido y solo una pequeña parte cree que los políticos realmente se preocupan por la opinión de la gente común.
Según las últimas encuestas, España atraviesa una de las crisis de representación más profundas entre los países desarrollados. En un contexto de creciente polarización política, el descontento ciudadano no hace más que aumentar. En este escenario, las valoraciones de los líderes de los partidos resultan especialmente reveladoras.
Índice de desconfianza
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, obtuvo el mayor porcentaje de calificaciones de cero: un 41% de los encuestados le dieron la nota más baja. En el caso de Alberto Núñez Feijóo, el porcentaje fue del 33%. Es destacable que los políticos mejor valorados son aquellos que generan menos rechazo entre los simpatizantes de partidos rivales, aunque tampoco tienen un gran apoyo entre sus propios seguidores.
Por ejemplo, el presidente de Aragón, Jorge Azcón, es el favorito entre los votantes de PSOE, Sumar y Podemos, pero no goza de popularidad entre los partidarios de su propia formación. Una situación similar se da con García-Page: es preferido por los electores de PP y Vox, mientras que entre los socialistas ocupa los últimos puestos.
Diferencias internas en los partidos
Dentro del PSOE, el liderazgo de Sánchez es indiscutible: su puntuación media entre los suyos es de 7,5, significativamente superior a la de sus compañeros de partido. En el PP la situación es diferente: Feijóo obtiene un 7,2, pero es casi alcanzado por Juan Manuel Moreno Bonilla y José Luis Martínez-Almeida. Sin embargo, todos ellos son superados claramente por Isabel Díaz Ayuso, que logra una nota de 7,9.
Ayuso no solo lidera entre los simpatizantes del PP. Supera a Feijóo en todos los grupos demográficos y sociales: por género, edad, nivel de ingresos, profesión, tamaño del municipio e incluso por comunidades autónomas. Su ventaja es especialmente marcada entre los votantes de Vox: mientras Feijóo obtiene una media de 4 puntos de este grupo, Ayuso alcanza un sólido cinco.
Un fenómeno exportable
Los resultados de la encuesta desmienten la creencia común de que el fenómeno Ayuso se limita solo a Madrid. Su popularidad trasciende ampliamente la región y se percibe en todo el país. Se está convirtiendo en el principal activo del PP, no solo frente a los socialistas, sino también en la competencia por el voto de la derecha radical.
En un contexto de creciente fragmentación política y de intensificación de la competencia entre el PP y Vox, es Ayuso quien demuestra una mayor capacidad para unir y mantener al electorado. Su figura se consolida como clave en la estrategia del partido para los próximos años.
Crisis de confianza
El clima general de desconfianza hacia los políticos persiste. La mayoría de los ciudadanos no los consideran sus representantes y el nivel de decepción no deja de aumentar. En este contexto, incluso pequeños cambios en las encuestas de los líderes pueden influir considerablemente en el equilibrio político.
Mientras algunos políticos pierden apoyos incluso entre los suyos, otros, como Ayuso, logran ampliar su influencia más allá de su electorado tradicional. Esto puede ser un factor determinante en las próximas elecciones y en la formación de coaliciones.
Por si no lo sabía, Isabel Díaz Ayuso ocupa la presidencia de la Comunidad de Madrid desde 2019. Es conocida por su postura firme en muchos temas y suele atraer la atención de los medios nacionales. Durante su mandato, Ayuso se ha convertido en una de las figuras más destacadas de la política española, y su estilo de gobierno despierta tanto admiración como críticas. Dentro del Partido Popular, es considerada una de las principales aspirantes al liderazgo en el futuro. Su popularidad entre votantes de distintas regiones y edades la convierte en un fenómeno único en el escenario político de España.











