
El exministro de Transportes de España, José Luis Ábalos, sorprendió al exigir que su caso por presunta corrupción y manipulación de contratos públicos para la compra de mascarillas sea juzgado no por el Tribunal Supremo, sino por un jurado popular. Sus abogados sostienen que los ciudadanos son quienes deben decidir sobre los principales cargos, relacionados con sobornos, tráfico de influencias y malversación de fondos.
En la solicitud presentada, la defensa insiste en que la mayoría de los cargos corresponden a la jurisdicción de un jurado popular. Solo dos delitos imputados —la organización de una asociación ilícita y el uso de información privilegiada— quedarían fuera de su competencia. Sin embargo, según los abogados, estos episodios deben juzgarse junto al resto para evitar la fragmentación del proceso.
Argumentos de la defensa
Ábalos y su equipo consideran que un juicio con jurado garantizará un proceso más justo. Destacan que la mayoría de las acusaciones están directamente vinculadas a la corrupción en compras públicas durante la pandemia. La defensa sostiene que, si existiera un riesgo real de fuga, el exministro no se habría presentado voluntariamente a la audiencia, sino que habría intentado huir.
El Tribunal Supremo ya ha fijado una audiencia para el 15 de enero, en la que se evaluará el recurso de Ábalos contra su ingreso en prisión provisional. Cabe recordar que el exministro fue detenido el 27 de noviembre y trasladado a la prisión madrileña de Soto del Real, junto a su exasesor Koldo García.
Detalles de la acusación
La investigación sostiene que Ábalos, su asesor y el empresario Víctor de Aldama actuaron en conjunto para obtener beneficios ilícitos a través de la adjudicación de contratos para el suministro de mascarillas. Según la acusación, aprovecharon sus cargos y contactos en el gobierno y el partido para favorecer a determinadas empresas.
La fiscalía solicita para Ábalos 24 años de prisión y 19,5 años para su asesor. Las acusaciones particulares exigen penas aún más severas, de hasta 30 años. Aldama, considerado intermediario, podría enfrentar hasta 7 años de cárcel, aunque su situación se ha visto atenuada por su colaboración con la investigación.
Respuesta del tribunal
Los magistrados del Tribunal Supremo —Juan Ramón Berdugo, Antonio del Moral y Pablo Llarena— aceptaron estudiar la apelación de Ábalos. También respaldaron la celebración de una audiencia específica para decidir sobre las medidas cautelares.
En diciembre, la sala de apelaciones confirmó que existían suficientes indicios para llevar al exministro a juicio. El juez Leopoldo Puente abrió formalmente el proceso contra Ábalos, García y Aldama. La fecha de inicio de las vistas aún no ha sido fijada.
Contexto del caso
Este es el primer juicio por el llamado ‘caso Koldo’, en el que se investigan no solo irregularidades en la compra de mascarillas, sino también otros episodios relacionados con la adjudicación de contratos públicos. En una causa separada también figura el exsecretario de Organización del PSOE, Santos Cerdán, mientras la Audiencia Nacional sigue investigando posibles pagos ilegales en efectivo.
Ábalos, que antes ocupaba el cargo de secretario de Organización en el PSOE, se vio envuelto en un escándalo de gran repercusión que alcanzó tanto a su persona como a la cúpula del partido. Tras la detención de su asesor Koldo García en 2024, el exministro, según informaciones, quedó sorprendido por los acontecimientos; sin embargo, ahora ambos se encuentran en la misma situación y esperan el juicio.
Consecuencias y expectativas
El juicio por el caso de las mascarillas podría sentar un precedente para futuros procesos similares. La cuestión de si Ábalos será juzgado por magistrados profesionales o por un jurado popular adquiere especial relevancia dada la repercusión social y las consecuencias políticas. Se espera que el Tribunal Supremo resuelva la apelación del exministro en las próximas semanas.












