
La asociación Jucil, antes considerada la más influyente entre los miembros de la Guardia Civil, perdió inesperadamente terreno en las últimas elecciones al Consejo. Si hace cuatro años la organización iba claramente en cabeza, esta vez solo consiguió tres escaños de los dieciséis posibles. Para comparar: en 2021, Jucil contaba con seis representantes.
La caída de apoyo se nota especialmente entre la tropa y los suboficiales. El número de votos para Jucil en esta categoría se redujo a menos de la mitad, pasando de 14.251 a 6.838. Pese a este notable retroceso, la directiva de la asociación asegura que seguirá luchando por la equiparación salarial con los cuerpos policiales autonómicos, sin entrar a valorar los motivos del fracaso.
Desacuerdos internos y escándalos
El batacazo de Jucil en las elecciones coincidió con un largo conflicto dentro de la propia organización. En los últimos meses, se desató una auténtica guerra entre la actual directiva y un grupo de exlíderes: ambas partes se demandaron mutuamente y se acusaron de irregularidades financieras. Estos litigios aún no se han resuelto y continúan minando la confianza en la asociación.
Como resultado, Jucil ha perdido su estatus como la organización más numerosa e influyente entre los miembros de la Guardia Civil. Ahora, la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) vuelve a situarse en cabeza, logrando cinco escaños en el Consejo y reforzando su posición tras varios años de relativa calma.
Cambio en el equilibrio de fuerzas y baja participación
Además de AUGC y Jucil, en la nueva composición del Consejo han entrado representantes de otras cuatro asociaciones: la Unión de Oficiales (Unión de Oficiales), la Asociación de Suboficiales, la Asociación Profesional de Cabos y dos organizaciones independientes. Algunas agrupaciones no lograron superar el umbral y se quedaron sin representación.
El interés por las elecciones entre los miembros de la Guardia Civil ha caído notablemente. La participación fue solo del 37%, casi diez puntos menos que hace cuatro años. Especialmente baja fue la implicación entre los agentes de base y los cabos: poco más de un tercio votó. Esto refleja la creciente decepción con el funcionamiento del Consejo, cuyas decisiones no son vinculantes para el Ministerio del Interior.
Paralelismos con otras organizaciones
La situación de Jucil recuerda a la reciente historia de Jupol, el sindicato de la Policía Nacional que también surgió del movimiento Jusapol. Tras un rápido ascenso, Jupol se vio envuelto en escándalos internos y perdió buena parte de su influencia en las siguientes elecciones. En ambos casos, los conflictos internos y las acusaciones de mala gestión financiera llevaron a una pérdida de confianza y de liderazgo.
Así, las últimas elecciones al Consejo de la Guardia Civil marcaron un punto de inflexión para Jucil. La organización, que hasta hace poco se consideraba abanderada en la defensa de los derechos de los agentes, ahora se ve obligada a revisar su estrategia y a reconstruir su reputación ante la creciente competencia y el desinterés de los propios guardias.












