
El partido catalán Junts sorprendió al definir su postura sobre uno de los temas financieros más candentes de los últimos años. A pesar del prolongado distanciamiento en el diálogo con los socialistas, los representantes de Junts anunciaron que respaldarán la cancelación total de la deuda de Cataluña a través del Fondo de Liquidez Autonómica (FLA), siempre y cuando esta cuestión se tramite mediante un decreto gubernamental específico. La cifra, que supera los 17.000 millones de euros, no es solo un número: representa una oportunidad real para que la región alivie su carga financiera.
El vicepresidente de Junts, Antoni Castellà, en declaraciones a SER Catalunya, recalcó que el partido no tiene intención de participar en el debate de otros modelos de financiación si no se trata de un pacto económico propio para Cataluña. Según Castellà, el apoyo de Junts solo será posible si el proyecto se limita exclusivamente al FLA, sin vinculación a acuerdos más amplios entre socialistas y republicanos.
El nudo financiero
Si se aprueba el decreto, Cataluña tendrá una oportunidad única para liberarse de la pesada deuda con el Estado. Sin embargo, como subrayan en Junts, esto no supone la aceptación automática del modelo de financiación pactado previamente entre ERC y PSOE. Castellà insiste: el partido solo está dispuesto a debatir una fórmula similar al concierto económico vasco, en el que la región gozaría de la máxima autonomía financiera.
La consellera de Economía de Cataluña, Alícia Romero, está convencida de que aún queda margen para el diálogo. Cree que el apoyo de Junts podría ser decisivo para el futuro del decreto. Sin embargo, Castella subraya que la pelota está en el tejado de los socialistas y que a ellos les corresponde dar el próximo paso.
Fisuras políticas
La situación se complica no solo por las diferencias financieras. El reciente colapso del transporte tras el accidente en la línea ferroviaria Rodalies en Gelida dejó a Cataluña sin trenes durante casi dos días. Este incidente desató fuertes críticas al gobierno regional. Castella pidió públicamente la dimisión de la consellera de Territorio, Sílvia Paneque, calificando su gestión de irresponsable e inadecuada. No obstante, Paneque no tiene intención de dimitir pese a la presión y a las acusaciones de fallos en la comunicación con los sindicatos.
La tensión política interna en Cataluña va en aumento. Junts acusa al gobierno de incapacidad para dialogar con los trabajadores del transporte y de mala gestión de la crisis. Por su parte, socialistas y republicanos intentan mantener un precario equilibrio para evitar una nueva ola de inestabilidad política.
El laberinto catalán
La cuestión de la condonación de la deuda del FLA se ha convertido en una prueba decisiva para todos los actores del panorama político catalán. Para Junts, es una oportunidad de demostrar su firmeza y autonomía frente a otros partidos. Para el gobierno, supone la posibilidad de evidenciar su capacidad para afrontar los retos financieros más complejos. Sin embargo, tras bastidores, continúa la lucha por la influencia y el control sobre el futuro de la región.
Mientras algunos políticos lanzan declaraciones rimbombantes y otros buscan acuerdos, la ciudadanía catalana observa los acontecimientos con preocupación y esperanza. Si la condonación de la deuda marcará el inicio de una nueva era para la región o será solo otro episodio en un drama político interminable, lo dirá el tiempo.












