
La directora de inteligencia española (CNI), Esperanza Casteleiro, negó categóricamente las acusaciones contra el organismo en el caso de vigilancia al eurodiputado de ERC Jordi Solé y al abogado Andreu Van den Eynde, quien defendía los intereses de Oriol Junqueras. La declaración tuvo lugar durante una videoconferencia organizada en el marco de la investigación que lleva a cabo un juzgado de Barcelona. El caso involucra dos episodios separados relacionados con el uso del software espía Pegasus.
Junto a Casteleiro también declaró su predecesora al frente del CNI, Paz Esteban. Ambas se ampararon en la ley de secretos oficiales, lo que limitó la divulgación de detalles. El proceso judicial se lleva a cabo a iniciativa de Jordi Solé y Andreu Van den Eynde, quienes denuncian que sus dispositivos móviles fueron infectados con el software malicioso Pegasus. Como pruebas se aportan informes periciales de Citizen Lab que confirman la intrusión.
El Gobierno de España reconoció previamente de forma oficial 18 casos de vigilancia a representantes del movimiento independentista catalán. Sin embargo, respecto a Solé y Van den Eynde, el CNI niega rotundamente cualquier implicación. Durante la audiencia, el abogado Van den Eynde preguntó a Paz Esteban sobre los resultados de los peritajes que constataron la infección de su teléfono con Pegasus. Esteban confirmó la existencia de dichos datos, pero no quiso revelar detalles.
Detalles de la investigación
Jordi Solé presentó una denuncia por presunto espionaje en el verano de 2022, mientras que Andreu Van den Eynde lo hizo unos meses antes. Ambos consideran que sus teléfonos fueron atacados precisamente por su actividad profesional y su posición política. En la documentación del caso se indica que Van den Eynde fue vigilado mientras participaba en una videoconferencia con colegas que defendían a líderes del movimiento catalán en el juicio por el referéndum de 2017.
La acusación sostiene que las acciones contra Solé son especialmente graves, ya que afectan el secreto de las comunicaciones, la vida privada y la inmunidad parlamentaria. El propio Solé exigió que la investigación se dirigiera directamente a la empresa israelí NSO Group, desarrolladora de Pegasus, y que también se solicitaran informes a Israel y Luxemburgo para obtener más información.
El papel del CNI y los aspectos legales
Durante las audiencias, Esperanza Casteleiro reconoció que en 2019 y 2020 el CNI efectivamente llevó a cabo vigilancia sobre los líderes de la Assemblea Nacional Catalana. Sin embargo, según indicó, estas acciones contaron con la autorización del Tribunal Supremo de España y no necesariamente estuvieron relacionadas con el uso de Pegasus; podría tratarse simplemente de la intervención de llamadas telefónicas.
No obstante, ni Casteleiro ni Esteban quisieron precisar si este software se utilizó específicamente contra Solé y Van den Eynde. Alegaron las restricciones impuestas por la ley de secretos oficiales y se negaron a revelar detalles de las operaciones.
Reacción de los defensores de derechos humanos
La organización Irídia, dedicada a la defensa de los derechos humanos y que representa a Van den Eynde, acusó a las autoridades y al CNI de ocultar información. Según representantes de Irídia, se trata de uno de los mayores casos de vigilancia ilegal mediante Pegasus en Europa. Para respaldar sus afirmaciones, citan el informe de Citizen Lab, según el cual alrededor de sesenta personas fueron víctimas de espionaje.
En el marco de la investigación, el tribunal de Barcelona rechazó la propuesta de la policía catalana (Mossos d’Esquadra) de realizar su propio peritaje sobre el caso. Esta decisión generó dudas entre los abogados de las víctimas, quienes insisten en la necesidad de un análisis independiente.
Dimensión internacional
En el caso figuran solicitudes internacionales enviadas a Israel y Luxemburgo, donde se encuentran las principales estructuras relacionadas con el desarrollo y la distribución de Pegasus. La investigación intenta esclarecer cómo llegó el software malicioso a los dispositivos de políticos y abogados españoles, y quién podría estar detrás de estos ataques.
Hasta el momento, ninguna de las partes ha aportado pruebas concluyentes que permitan identificar de manera inequívoca el origen del espionaje. Las autoridades españolas insisten en que no tienen relación con los episodios vinculados a Solé y Van den Eynde, a pesar de haber admitido otros casos de vigilancia a activistas catalanes.












