
En Cataluña continúa el esfuerzo para aumentar la oferta de vivienda disponible para los residentes de la región. Esta vez, el gobierno ha anunciado la adquisición de 170 inmuebles a la empresa InmoCaixa. El importe de la operación asciende a 15 millones de euros, y las nuevas viviendas se encuentran en Banyoles, Lleida y Mollet del Vallès.
Este es ya el tercer acuerdo similar entre las autoridades y InmoCaixa, gracias a los cuales la autonomía cuenta ahora con casi 900 viviendas. El gasto total en estas operaciones ronda los 60 millones de euros. Esta nueva adquisición representa un paso importante en la estrategia de garantizar el acceso a la vivienda, especialmente en un contexto de continuas protestas de inquilinos y presión de organizaciones sociales.
La situación en torno a estas viviendas se agravó después de que expirara su calificación como vivienda social y los propietarios comenzaran a subir los precios y a modificar las condiciones de los contratos. Los residentes se enfrentaron a amenazas de desalojo y a un aumento de los alquileres, lo que desencadenó una ola de malestar. Como respuesta, los inquilinos organizaron una huelga y dejaron de pagar directamente al propietario, transfiriendo el dinero a una cuenta especial hasta que se llegue a un acuerdo.
Las autoridades de Cataluña no se han limitado únicamente a la compra de viviendas ya existentes. Actualmente, negocian la adquisición de más de mil inmuebles adicionales a la misma empresa. Además, está previsto construir 50.000 nuevas viviendas y preparar suelos para levantar más de 200.000. En la región también se contemplan medidas para regular el mercado de alquiler y contener la subida de precios, protegiendo los derechos de los inquilinos.
Repercusión social y demandas de los inquilinos
Las acciones del gobierno han sido bien recibidas por los participantes en la huelga y los sindicatos de inquilinos. Consideran que es el primer resultado tangible de su lucha por condiciones de vivienda justas. Sin embargo, las reivindicaciones de los manifestantes van más allá de la titularidad pública de los pisos. Entre sus principales exigencias están el reconocimiento de la negociación colectiva, la prórroga de los contratos sin cláusulas abusivas, el establecimiento de alquileres en función de los ingresos familiares y la garantía de un estado digno de las viviendas.
En algunas ciudades, como Bañolas, los vecinos ya han declarado que mantendrán la retención de pagos hasta que se cumplan sus demandas. Asimismo, exigen que las autoridades adquieran el resto de viviendas en situaciones similares y pongan fin a los procesos judiciales contra los participantes de la huelga.
Perspectivas y próximos pasos
El Gobierno catalán tiene previsto seguir ampliando el parque de vivienda pública mediante nuevas compras y construcciones. En breve, se espera alcanzar acuerdos adicionales con los socios parlamentarios, incluyendo la creación de una unidad especial para prevenir desalojos. Esta medida pretende convertirse en una herramienta más para proteger los intereses de los inquilinos y estabilizar la situación del mercado inmobiliario.
Las autoridades también estudian la posibilidad de imponer límites a las compras especulativas de inmuebles, con el objetivo de evitar que los pisos se conviertan en meros activos de inversión y garantizar su uso como residencia para la ciudadanía. Todas estas iniciativas buscan hacer la vivienda en Cataluña más accesible y proteger los derechos de quienes son especialmente vulnerables ante los vaivenes del mercado.












