
En 2024 y a comienzos de 2025, la vida política española estuvo marcada por una intensa polémica: el partido Vox intentó en dos ocasiones que se abriera una causa penal contra su exdiputado en el Congreso, Iván Espinosa de los Monteros. Sin embargo, ambas denuncias presentadas ante la fiscalía fueron descartadas por falta de fundamentos suficientes para iniciar un proceso.
El primer intento se produjo en el otoño de 2024, cuando varios concejales de Vox de la localidad de Collado Villalba presentaron acusaciones contra Espinosa. Afirmaban que supuestamente presionó a una representante local del partido para que se reuniera con un promotor interesado en el proyecto «Cantos Altos». Según su versión, Espinosa le pidió que tuviera en cuenta los intereses de este empresario, pero sin exigir un voto concreto. La fiscalía no halló indicios de delito en esos hechos y archivó el caso.
Sin conformarse con esta decisión, el gabinete jurídico de Vox encabezado por Marta Castro presentó una nueva denuncia a comienzos de 2025. Adjuntaron una carta anónima y un informe jurídico que atribuía a Espinosa un supuesto intento de usar su cargo para fines personales. Pero tampoco esta iniciativa prosperó: el 21 de marzo, la fiscalía volvió a rechazar la apertura de una investigación al considerar insuficientes las pruebas presentadas.
Dentro del propio partido estalló un conflicto. El Comité de Ética inició un procedimiento disciplinario no solo contra Espinosa, sino también contra varios militantes más, incluidos José Luis Ruiz Bartolomé y Pablo Pérez Gallardo. Como resultado de la lucha interna, todos los diputados de Vox en Collado Villalba se abstuvieron en la votación del proyecto ‘Cantos Altos’, lo que permitió su aprobación gracias al apoyo de otros grupos.
En el verano de 2025, tras la segunda negativa de la fiscalía, el expediente disciplinario fue cerrado. El Comité consideró que la conducta de Espinosa y Ruiz Bartolomé fue poco ética, pero decidió no imponer sanciones debido a la prescripción de los hechos.
La historia salió a la luz tras filtraciones en medios cercanos a Vox. El propio Espinosa, que tras dejar el parlamento en agosto de 2023 apenas había aparecido en público, regresó inesperadamente al foco informativo. Lanzó su propio centro de análisis, presentado como una plataforma para fuerzas de derecha, y publicó el libro «España tiene solución», donde plantea una alternativa a las posturas conservadoras tradicionales. A la inauguración de su centro asistió el secretario general del Partido Popular, Miguel Tellado, mientras que el representante de Vox, Ignacio Garriga, no acudió alegando motivos de agenda.
El evento tuvo lugar en la sede del Colegio de Arquitectos de Madrid y fue concebido como una plataforma de unión para quienes apoyan las ideas de derecha. Las discrepancias internas en Vox parecen haberse intensificado aún más ante las nuevas iniciativas políticas de Espinosa.












