
Las autoridades de Madrid han aprobado nuevas normas que modifican de manera significativa el régimen de alquiler de pisos turísticos en la capital. Según el plan adoptado, ahora está prohibido abrir viviendas para alquiler turístico de corta duración en los edificios residenciales del centro histórico de la ciudad. Esta decisión se ha tomado para preservar el parque de viviendas y garantizar condiciones confortables para los residentes permanentes.
El documento, denominado Plan Reside, entrará en vigor en los próximos días tras su publicación en el boletín oficial. El objetivo principal de estos cambios es reforzar la función residencial de la ciudad y crear condiciones más transparentes para el negocio turístico, evitando así conflictos entre los residentes y los visitantes de la capital.
Las nuevas restricciones se aplican a un perímetro claramente definido del centro histórico de Madrid. Dentro de esta zona, está prohibido ubicar viviendas turísticas en edificios residenciales, incluso en la planta baja. La única excepción son los inmuebles que originalmente no estaban destinados a la vivienda — en estos, los apartamentos turísticos están permitidos sin limitaciones.
En caso de que un edificio residencial tenga la condición de inmueble protegido y esté situado en una calle no destinada a actividades comerciales, se permite el cambio temporal de uso a vivienda turística por un periodo de 15 años. No obstante, es obligatorio realizar trabajos de rehabilitación y reparación del edificio. Tras este plazo, el inmueble debe volver a su uso residencial.
Fuera del centro histórico, las normas son menos estrictas. Aquí se permite el alquiler turístico tanto en edificios independientes como en apartamentos individuales dentro de edificios residenciales. Sin embargo, ahora estas viviendas deben contar obligatoriamente con una entrada independiente en la planta baja o a nivel de calle, con el objetivo de reducir las molestias para los residentes habituales.
Las autoridades también han previsto una serie de incentivos para los propietarios de inmuebles. Por ejemplo, se permite convertir infraestructuras privadas obsoletas en viviendas de alquiler o espacios de convivencia (coliving), siempre que se conserve el valor arquitectónico y se lleve a cabo una restauración. En el centro de la ciudad existen unos 210 de estos edificios que podrían adaptarse según las nuevas normas.
Se ha prestado especial atención a la transformación de locales comerciales. Entre 2015 y 2024, en Madrid se reconvirtieron más de 3.000 locales comerciales en viviendas y apartamentos turísticos. El nuevo plan prohíbe este tipo de transformaciones en el centro histórico, así como en varias calles clave fuera de él. El objetivo es preservar los comercios y servicios tradicionales en las zonas centrales de la ciudad.
La lista de calles donde no se permite convertir locales comerciales en viviendas o apartamentos turísticos incluye arterias importantes como Bravo Murillo, López de Hoyos, Clara del Rey, Cartagena, Alcalá y otras grandes avenidas y calles de diferentes barrios de la ciudad.
Según los últimos datos, en Madrid hay más de 17 mil alojamientos turísticos, y la gran mayoría de ellos son pisos alquilados por cortos períodos. Sin embargo, solo una pequeña parte opera legalmente. Las nuevas normativas buscan regularizar el mercado y mejorar la calidad de vida de los habitantes.
En general, las autoridades de Madrid esperan que las medidas adoptadas ayuden a equilibrar los intereses de los residentes y turistas, preservar la vivienda asequible y mantener el estilo de vida tradicional de la ciudad.












