
En el museo CosmoCaixa de Barcelona finalizó la esperada instalación de uno de los exposiciones más espectaculares de los últimos años: el esqueleto de un mamut lanudo. Este ejemplar, reunido a partir de huesos de tres animales distintos, ocupa ahora un lugar central en la sala dedicada a la evolución y ya se ha convertido en una verdadera atracción para los visitantes.
El esqueleto, que alcanza los seis metros de longitud y tres metros y medio de altura, fue hallado en el permafrost de la región de Tiumén, en Rusia. Tras un complejo proceso de transporte y restauración, el museo lo adquirió por una suma considerable y el ejemplar ha sido exhibido en varias ciudades españolas, incluyendo Sevilla, Zaragoza, Madrid, Palma y Tarragona. Durante su recorrido, más de 300.000 personas pudieron contemplarlo, y ahora ha encontrado su hogar permanente en Barcelona.
El mamut como parte de la historia de la humanidad
Los mamuts lanudos, parientes cercanos de los elefantes actuales, habitaron vastas zonas de Eurasia y América del Norte. Sus restos no solo han inspirado a artistas y escritores, sino que también han permitido a los científicos reconstruir detalles de la vida durante la Edad de Hielo. Investigaciones genéticas han demostrado que los mamuts eran miembros altamente desarrollados de la familia de los elefantes, y su adaptación al frío resulta asombrosa: su denso pelaje, gruesa capa de grasa, orejas y colas cortas les ayudaban a sobrevivir en condiciones extremas.
Es curioso que los mamuts no solo fueron objeto de caza para los pueblos antiguos, sino también fuente de materiales para construir viviendas, confeccionar ropa e incluso crear obras de arte. En algunas regiones, se han encontrado chozas enteras construidas con huesos y pieles de estos gigantes. Sus colmillos también eran utilizados para tallas y adornos.
Una pieza con historia y futuro
El esqueleto de CosmoCaixa está compuesto por huesos de tres ejemplares, cuya antigüedad se estima entre 40 y 50 mil años. Gracias a su excelente conservación, los visitantes pueden observar en detalle la estructura del animal, así como conocer su modo de vida y las causas de su desaparición. El museo ya ha puesto en marcha una serie de actividades dedicadas a la nueva pieza: visitas temáticas, programas educativos para niños y adultos, y conferencias interactivas sobre los mamuts y su papel en la historia de la humanidad.
Se presta especial atención a cómo los mamuts eran representados en pinturas rupestres y a los mitos y leyendas que surgieron en torno a estos animales. Incluso, en CosmoCaixa planean organizar una votación entre los visitantes para elegir el nombre del nuevo ‘habitante’ del museo. Además, junto al esqueleto se ha instalado una pantalla que muestra el proceso de montaje y explica las dificultades a las que se enfrentan los paleontólogos al buscar y transportar este tipo de hallazgos.
El mamut: pasado y también futuro de la ciencia
Hoy en día, el interés por los mamuts sigue siendo fuerte: científicos de todo el mundo debaten la posibilidad de «resucitar» a estos animales utilizando las biotecnologías más avanzadas. En CosmoCaixa, los visitantes pueden descubrir los últimos intentos de recrear al mamut a partir de su ADN y reflexionar sobre cómo estos proyectos podrían influir en el futuro de la ecología y la ciencia.
La llegada del mamut a CosmoCaixa no solo ha enriquecido la colección, sino que se ha convertido en todo un acontecimiento para Barcelona y toda España. Ya se habla del ejemplar como la nueva insignia del museo, y su historia es un excelente motivo para reflexionar sobre la conexión entre pasado y futuro. Ahora, cualquiera tiene la oportunidad de ver al legendario gigante con sus propios ojos y descubrir cómo cambió el curso de la historia humana.












