
Cuando se habla del círculo más cercano de la infanta Elena, vienen a la mente varios nombres. Entre ellos destaca, sin duda, el jinete Luis Astolfi, con quien recientemente compartió una cena y su participación en competiciones ecuestres en Sevilla. También se recuerda a Rita Allendesalazar, condesa de la Ventosa, una de sus amigas más leales. En su entorno pueden encontrarse personalidades bastante inesperadas pero muy conocidas, como Vicky Martín Berrocal, Antonio Resines o José Ignacio Galán Ordóñez, conocido artísticamente como Nacha La Macha.
Sin embargo, un lugar especial en la vida de la hija mayor del rey emérito lo ocupa su prima, Simoneta Gómez-Acebo. Tercera en la línea de sucesión al trono español tras la princesa Leonor y la infanta Sofía, Elena mantiene una relación muy estrecha con la hija de la infanta Pilar desde la infancia. Hoy, cuando Elena tiene 61 años y Simoneta 57, su cariño y comprensión mutuos siguen siendo tan fuertes como siempre.
Simoneta, la mayor de la familia Gómez-Acebo, es una de las parientes con quien la infanta es vista con mayor frecuencia. Además, mantiene una relación cercana con María y Alfonso Zurita. Simoneta ha estado al lado de su prima no solo en los momentos felices, sino también en los más difíciles. Así, apoyó a todos sus primos en los dos funerales del año pasado por Fernando y Juan Gómez-Acebo, quienes fallecieron con solo unos meses de diferencia. Fue una dura prueba para la familia, y los Borbón procuraron brindarles el máximo apoyo y cariño.
Desde temprana edad, el rey Felipe y sus hermanas mantuvieron una relación muy cercana con sus primos, hijos de doña Pilar y el aristócrata Luis Gómez-Acebo, que además eran casi de su misma edad. Su casa en el barrio madrileño de Puerta de Hierro, adonde la familia se mudó a finales de los años sesenta, se convirtió en un punto de encuentro para toda la juventud de la familia real. Era tradición que pasaran juntos las vacaciones de verano en Palma de Mallorca. Las infantas Elena y Cristina solían salir a navegar y organizaban reuniones junto a la piscina en los jardines del Palacio de Marivent. A esta compañía se sumaban los príncipes búlgaros Kardam, Kiril y Konstantin, así como los príncipes griegos Alexia y Pablo. La generación más joven de los Gómez-Acebo y los Borbón esquiaban juntos en Baqueira-Beret y compartían otra entrañable costumbre: recibían a los Reyes Magos durante las cabalgatas festivas.
Apoyándose tanto en actos públicos como en la vida privada, Simoneta y Elena han demostrado en numerosas ocasiones la fuerte conexión que las une. Ambas se han convertido en unas de las aliadas más leales del rey emérito Juan Carlos, y es habitual verlas acompañarlo durante sus visitas a Sanxenxo para participar en regatas. El pasado verano fueron vistas paseando por las calles de Palma, donde entraron en Ca’n Miquel, la heladería favorita de los reyes eméritos y sus nietos. Su encuentro más reciente fue en la inauguración de la 54ª feria benéfica de Nuevo Futuro en el Palacio de Cibeles de Madrid, donde la infanta Elena, como es costumbre, acudió a apoyar a Simoneta, que continúa la labor de su madre.











