
En el Atlántico se desató un auténtico drama marítimo: militares estadounidenses interceptaron un petrolero ruso que intentaba llegar a las costas de Venezuela desafiando sanciones y bloqueo. Durante casi tres semanas, la embarcación logró esquivar la persecución, pero finalmente fue detenida sin que se efectuara un solo disparo. La operación transcurrió en calma: la tripulación no opuso resistencia, aunque la tensión en la región era máxima.
Este incidente ha marcado un nuevo capítulo en el enfrentamiento entre EE.UU. y Rusia y aumentó la presión sobre Venezuela, donde tras el reciente cambio de gobierno la situación sigue siendo sumamente inestable. Los estadounidenses no ocultan su objetivo: cortar por completo el suministro de petróleo desde Caracas para privar de apoyo financiero al nuevo régimen. Sin embargo, en Moscú reaccionaron con mesura ante la detención del buque, afirmando que el petrolero actuó estrictamente de acuerdo con el derecho marítimo internacional y calificando las acciones de EE.UU. y la OTAN de excesivas y provocativas.
Posición de España
Madrid reaccionó con rapidez ante los acontecimientos. El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, recordó a Washington que los recursos naturales de Venezuela pertenecen exclusivamente a su pueblo. Subrayó que España está dispuesta a mediar en la resolución de la crisis, pero rechaza cualquier presión externa y toda violación de la soberanía. Albares garantizó además que, por ahora, las empresas españolas que operan en Venezuela no han sufrido consecuencias graves tras los recientes sucesos, aunque las autoridades siguen de cerca la situación y mantienen su apoyo al sector empresarial.
El ministro de Economía, Carlos Cuerpo, confirmó que alrededor de 60 empresas españolas, incluidas grandes compañías como Telefónica, Repsol, BBVA, Mapfre e Inditex, mantienen sus operaciones en el país. Hasta ahora, ninguna ha reportado problemas relevantes, aunque en Madrid no descartan que la situación pueda cambiar en cualquier momento. El gobierno español prometió estar atento y brindar apoyo a sus empresas.
Reacción internacional
En Caracas, la presidenta interina Delcy Rodríguez, quien asumió el mando tras la detención de Nicolás Maduro por militares estadounidenses, lanzó una dura declaración. Dejó claro que no está dispuesta a someterse a dictados externos y subrayó que solo Dios decide su destino, no los líderes extranjeros. Al mismo tiempo, Donald Trump anunció que Venezuela acordó entregar a EE. UU. entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo, valorados en unos 2.000 millones de dólares. Según él, estos recursos serán comercializados en el mercado estadounidense y los fondos obtenidos beneficiarán a los ciudadanos de ambos países.
Argentina, representada por el presidente Javier Milei, respaldó las acciones de Estados Unidos y afirmó que Washington no busca apropiarse del petróleo venezolano, sino cambiar el orden mundial y erradicar el ‘socialismo asesino’ en la región. En Europa, sin embargo, las opiniones están divididas. El primer ministro de Bélgica, Bart de Wever, apoyó la detención de Maduro, aunque expresó dudas sobre los métodos empleados. Francia, por su parte, prepara medidas de respuesta ante posibles presiones de EE. UU., especialmente por su interés en Groenlandia.
Barreras de visado
Mientras tanto, las autoridades estadounidenses han endurecido las normas de visado para ciudadanos de Venezuela y Cuba, incluyéndolos en la lista de países cuyos habitantes ahora deben entregar elevados depósitos al solicitar visados turísticos o de negocios. Los nuevos requisitos afectan además a otros 25 países, en su mayoría africanos, y entrarán en vigor en las próximas semanas. Esta decisión ha provocado una ola de críticas, especialmente entre las diásporas latinoamericanas en España.
China tampoco ha permanecido al margen: Pekín condenó enérgicamente los intentos de Estados Unidos de presionar a Venezuela para que rompa sus vínculos económicos con Rusia y China a cambio del acceso a sus recursos petroleros. Según diplomáticos chinos, Caracas tiene derecho a gestionar sus riquezas y elegir socios de manera soberana.
Perspectiva española
En Madrid insisten en que cualquier cambio en Venezuela debe producirse únicamente por la vía pacífica y a través del diálogo entre los propios venezolanos. España subraya que el respeto al derecho internacional y a la soberanía de los Estados es la única vía hacia la estabilidad en la región. Las autoridades del país recuerdan constantemente que Europa y América Latina tienen que defender juntas los principios de justicia e igualdad, y no ceder ante presiones externas.
Sin embargo, no toda España está de acuerdo. El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, reconoció que los métodos utilizados para detener a Maduro distan de ser ideales, pero destacó que ahora hay un dictador menos en el mundo. También recordó que las posturas de algunos fondos y partidos españoles no siempre coinciden con la posición oficial del Gobierno.
La partida de ajedrez petrolera
La situación en torno a Venezuela y sus reservas de petróleo se ha convertido en una auténtica partida de ajedrez geopolítica, donde cada parte busca superar al adversario. España, a pesar de la presión de Estados Unidos y de las discrepancias internas, sigue defendiendo los principios del diálogo y el respeto a la soberanía. La cuestión de quién ganará finalmente esta partida sigue abierta, pero una cosa está clara: las apuestas en este juego son sumamente altas y España no piensa quedarse al margen.











