
El sistema educativo de Barcelona ha experimentado cambios significativos: en julio de 2025, el consejo de la fundación gestora de 18 colegios parroquiales de la archidiócesis fue completamente renovado. En lugar de la anterior composición, mayoritariamente formada por personas de posturas moderadas, ahora la mayoría de los puestos los ocupan representantes de organizaciones ultracatólicas, como Opus Dei, Legionarios de Cristo y la Asociación Católica de Propagandistas (Asociación Católica de Propagandistas). Esta situación ha generado preocupación entre docentes y familias, que temen que las escuelas cambien de rumbo y adopten posturas más cerradas y conservadoras.
La fundación que agrupa estos centros fue creada en 1985 para apoyar escuelas en zonas desfavorecidas de Barcelona y alrededores. Entre ellas se encuentran los colegios Tecla Sala en L’Hospitalet de Llobregat, Sant Josep Oriol y Sant Ramon Nonat en la propia Barcelona. Estos centros siempre se han caracterizado por su enfoque social y su apertura a niños de distintos entornos. Sin embargo, tras la reciente reforma de los estatutos, el número de miembros del consejo casi se ha duplicado y ahora lo preside Montse Durany Pich, representando a una familia con estrechos lazos con el Opus Dei.
Cambio de rumbo radical: causas y consecuencias
Anteriormente, el consejo de la fundación estaba formado por siete personas ajenas a partidos políticos o movimientos religiosos. Ahora, de los 13 miembros, solo tres pertenecen al equipo anterior, mientras que el resto son miembros activos de estructuras ultracatólicas. Entre ellos se encuentran Raül Adames, responsable de la red de colegios CEU, y Miriam Buxó, encargada de la pastoral en la escuela Real Monasterio de Santa Isabel, vinculada a los Legionarios de Cristo.
Muchos representantes de los sectores progresistas de la archidiócesis consideran que estos cambios podrían aumentar la presión religiosa sobre alumnos y profesores. Según ellos, los nuevos miembros del consejo pretenden convertir la religión en el eje central del proceso educativo y transformar las escuelas en modelos para una nueva ola de evangelización. Algunos incluso califican lo que sucede como un “golpe de Estado” y temen que los colegios queden bajo el control de movimientos católicos ultraconservadores.
Respuesta de la archidiócesis y organizaciones religiosas
Representantes oficiales de la archidiócesis explican que los cambios se deben a la necesidad de renovar el consejo por la edad de sus anteriores miembros. Afirman que la decisión ha sido avalada por el obispo auxiliar Javier Vilanueva y que la fundación seguirá trabajando en beneficio de los estudiantes. No obstante, la directiva se niega a comentar un posible giro ideológico.
Opus Dei, por su parte, declara que no mantiene vínculos oficiales con las escuelas parroquiales y que la participación de algunos miembros en el consejo es una iniciativa personal. Sin embargo, muchos en la archidiócesis creen que detrás del relevo directivo existe la intención de radicalizar la política educativa y aumentar la influencia religiosa sobre los menores.
Posibles cambios en el proceso educativo
Docentes y padres señalan que, de momento, no se han producido cambios significativos en las escuelas. Sin embargo, los profesores que también realizan labores pastorales advierten sobre un posible regreso a métodos más tradicionales de enseñanza de la religión. Hasta ahora, los centros educativos habían mostrado flexibilidad y respeto por la diversidad de credos entre los alumnos, sin imponer prácticas religiosas.
Los partidarios del nuevo enfoque consideran que las escuelas cristianas deben convertirse en el motor de la educación religiosa y aumentar la asistencia a las iglesias. Según ellos, la situación actual, en la que un tercio de los centros escolares de la región se definen como cristianos pero las iglesias permanecen medio vacías, necesita un cambio. Insisten en que la religión debe convertirse en el pilar de todo el sistema educativo.
Tendencias en otras regiones y el futuro de los centros escolares
Se observa una situación similar en otras zonas de Cataluña, donde movimientos ultracatólicos como Comunión y Liberación y Camino Neocatecumenal ya han empezado a influir en las escuelas. En algunos centros educativos, como Mare de Déu del Carme en Terrassa, Liceu Politècnic en Rubí y Santa Isabel en Sant Cugat del Vallès, esto ha provocado protestas entre padres y estudiantes.
Por ahora, los cambios en las escuelas parroquiales de Barcelona apenas comienzan a perfilarse. El profesorado señala que el ambiente en los equipos se mantiene igual, pero muchos anticipan que pronto el énfasis en la educación religiosa aumentará. Familias y docentes siguen de cerca la situación, temiendo que los centros puedan perder su vocación social e inclusiva.












