
En las Islas Baleares ha estallado un agudo conflicto político: el Parlamento regional no aprobó el techo de gasto propuesto, lo que ha colocado al gobierno de Marga Prohens en una situación complicada. Ahora las autoridades se ven obligadas a prorrogar el presupuesto actual para el próximo año, ya que no lograron el respaldo de ninguno de los grupos parlamentarios tras la ruptura con el partido Vox. La fuente del desacuerdo han sido las disputas en torno a la política lingüística y otros temas clave.
La posibilidad de prorrogar el presupuesto ya se debatía desde hace semanas en el gobierno. Las negociaciones con Vox y los socialistas del PSIB-PSOE estaban prácticamente bloqueadas: ambas partes presentaron condiciones que el partido en el poder consideró inaceptables. Como resultado, y a pesar de los intentos de alcanzar un consenso, ninguna de las partes cedió y el Parlamento rechazó, por mayoría, el techo de gasto para 2026.
Ruptura con Vox
El año pasado, el presupuesto solo pudo aprobarse tras arduas negociaciones con Vox, cuando el gobierno accedió a una serie de exigencias de la ultraderecha, desde reformas en educación hasta cambios en la política fiscal y el endurecimiento del control migratorio. Sin embargo, esta vez la situación fue diferente: tras varios enfrentamientos vinculados a la lengua y otros asuntos de fondo, el diálogo entre ambos partidos quedó definitivamente interrumpido.
El vicepresidente y conseller de Hacienda, Antoni Costa, ha recalcado en varias ocasiones que el Govern no está dispuesto a aceptar concesiones que contradigan sus principios. Según afirmó, la región puede funcionar con el presupuesto prorrogado hasta las próximas elecciones de 2027. Tras la votación fallida, en la que 30 diputados votaron en contra y solo 28 a favor, quedó claro: en 2026, Baleares seguirá funcionando bajo las mismas reglas financieras que en 2025.
Acusaciones políticas
Durante el pleno del Parlament, Costa acusó tanto a Vox como a los socialistas de actuar bajo órdenes de Madrid y de anteponer los intereses de sus partidos a las necesidades de los ciudadanos del archipiélago. Según él, los líderes de ambas formaciones, Pedro Sánchez y Santiago Abascal, prefirieron dejar a la región sin nuevos presupuestos solo para impedir que el actual Govern lleve a cabo sus planes.
El vicepresidente también señaló que los socialistas pusieron condiciones que, según el Govern, vulneraban derechos de propiedad y afectaban garantías ya existentes. Respecto a Vox, Costa afirmó que sus exigencias nunca llegaron a concretarse, lo que calificó como el aspecto más negativo de las negociaciones.
Postura de la oposición
Manuela Cañadas, portavoz de Vox, anunció oficialmente la ruptura con el partido en el poder y declaró que su grupo parlamentario ya no apoyará las iniciativas del Govern. Recalcó que Vox no votará a favor del techo de gasto ni respaldará un “presupuesto ficticio”.
Al mismo tiempo, los socialistas de PSIB-PSOE, según su portavoz Iago Negueruela, estaban dispuestos a apoyar el techo de gasto siempre que se incrementara el impuesto ecológico y se introdujera una tasa para el alquiler de coches. Sin embargo, el gobierno no aceptó estas condiciones y no se alcanzó un compromiso.
Perspectivas para la región
Ya en septiembre, las autoridades de Baleares habían advertido a Vox que solo contemplarían concesiones mínimas para lograr la aprobación del presupuesto. Finalmente, tras la fallida votación, la región deberá operar bajo las normas financieras prorrogadas, y la tensión política entre los principales partidos se ha intensificado.
Actualmente, el gobierno de Marga Prohens se ve obligado a gestionar con el presupuesto aprobado en julio del año pasado y a esperar que la situación no empeore hasta las próximas elecciones. La posibilidad de retomar las negociaciones con Vox sigue en el aire, pero hasta ahora ambas partes no muestran disposición al diálogo.












