
En 2025, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, volvió a abordar el impacto de la migración en la economía europea. Según su opinión, si los países de la Unión Europea cierran las puertas a los inmigrantes, el desarrollo económico podría estancarse. Sánchez está convencido de que el crecimiento es simplemente imposible sin la participación de migrantes en los sectores clave.
El jefe del Ejecutivo prestó especial atención a aquellos sectores donde los extranjeros representan una parte significativa de la fuerza laboral. En la construcción, la agroindustria, el turismo y el sistema de bienestar social, su presencia alcanza hasta el 30%. No se trata solo de cifras: hablamos de personas reales que cada día sostienen el funcionamiento de estas actividades. Sánchez subrayó que, sin su aportación, España y otros países de la UE corren el riesgo de enfrentar escasez de mano de obra y una desaceleración en su desarrollo.
La mayoría de los migrantes, según el presidente, provienen de América Latina, el norte de África e incluso de Estados Unidos. Su integración en la sociedad española varía, pero suelen asumir trabajos que los residentes locales no están dispuestos a realizar. Esto incluye tanto empleos temporales como vacantes permanentes en áreas con una fuerte escasez de personal.
Al mismo tiempo, en España continúan los debates sobre la política migratoria. Líderes de partidos conservadores y de extrema derecha exigen endurecer las medidas, incluyendo la deportación inmediata de los inmigrantes ilegales que infringen las leyes. Algunas fuerzas políticas se oponen a cualquier manifestación de religiones y culturas ajenas. Sánchez, en cambio, insiste: el racismo y la discriminación son incompatibles con los valores democráticos del país. Subraya que España debe seguir siendo un Estado donde prevalezcan los derechos y las libertades, y no el odio y la división.
El debate sobre el papel de los migrantes en la economía y la sociedad sigue vigente. Ante la disminución demográfica y el envejecimiento de la población, la cuestión de la llegada de mano de obra es cada vez más relevante. Sánchez está convencido: solo la apertura y la integración permitirán mantener el dinamismo del desarrollo y evitar la estancación, una amenaza no solo para España, sino para toda la Unión Europea.












