
En España se desata una nueva tormenta política: el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha solicitado de manera inesperada una comparecencia urgente en el Congreso. El motivo son una serie de graves accidentes ferroviarios que han conmocionado al país en las últimas semanas. Las tragedias ocurridas en Adamuz y Gelida no solo han sacudido a la opinión pública, sino que también han servido como motivo para duras críticas de la oposición. El líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, acusó a Sánchez de haber “desaparecido” en pleno auge de la crisis y exigió al Ejecutivo que reconozca abiertamente sus errores.
Ante la creciente presión, representantes del Partido Popular anunciaron su intención de promover una sesión extraordinaria en el Congreso con la presencia de Sánchez y del ministro de Transportes, Óscar Puente. Para ello, necesitarán mayoría absoluta, ya que el periodo de receso parlamentario se extiende hasta la segunda semana de febrero. A esta iniciativa se han sumado también otras fuerzas políticas, entre ellas Vox y Junts, que insisten en la necesidad de un informe público sobre la situación del servicio ferroviario y los recientes incidentes en la línea Rodalíes.
Presión política
Mientras la oposición prepara su ofensiva, el gobierno ha decidido no esperar una convocatoria formal. La Moncloa ya ha registrado su propia solicitud para una comparecencia urgente de Sánchez, con el objetivo de presentar su versión de los hechos y explicar las causas de las interrupciones en el servicio ferroviario. Las autoridades también planean exponer detalles de los recientes foros internacionales donde se discutieron temas de seguridad en el transporte y cooperación en el marco de la Unión Europea.
El ministro de Transportes, Óscar Puente, quien se encuentra en el centro del escándalo, confirmó que los tres nuevos trenes de diagnóstico aún no han sido puestos en funcionamiento. Al mismo tiempo, calificó de “fake” las noticias sobre problemas técnicos que han circulado en la prensa. Sin embargo, estas declaraciones no convencieron a la oposición, que no solo exige explicaciones, sino también la entrega de toda la documentación sobre los contratos y las investigaciones relacionadas con el sector ferroviario.
Contexto internacional
La situación se complicó aún más porque, debido a los incidentes, Sánchez tuvo que cancelar parte de sus reuniones internacionales, incluido su participación en el foro económico de Davos, donde iba a encontrarse con Donald Trump. Esta decisión ha generado nuevas dudas entre políticos y expertos: ¿no es esto indicio de la gravedad de la crisis interna del país?
Al mismo tiempo, el gobierno intenta vincular el debate sobre los problemas ferroviarios con los resultados de la reciente cumbre de líderes de la Unión Europea en Bruselas, donde se abordaron los desafíos globales y el fortalecimiento de los lazos transatlánticos. Según la oposición, este enfoque solo diluye la responsabilidad y desvía la atención de los errores concretos en la gestión del sistema de transporte.
Expectativas de la sociedad
La opinión pública está dividida. Unos exigen decisiones inmediatas sobre el personal y reformas, mientras que otros temen que las disputas políticas solo retrasen la búsqueda de las verdaderas causas de los accidentes. Mientras tanto, el Partido Popular ha registrado en el parlamento 65 preguntas relacionadas con los aspectos técnicos del funcionamiento del ferrocarril y ha solicitado todos los documentos sobre contratos vinculados a posibles tramas de corrupción en los ministerios.
La cuestión de quién asumirá la responsabilidad por las tragedias en Adamuz y Jelida sigue abierta. Sánchez no solo debe ofrecer explicaciones exhaustivas, sino también convencer a la sociedad de la capacidad del gobierno para gestionar la crisis. De lo contrario, las consecuencias políticas podrían resultar mucho más graves de lo que parece a simple vista.












