
Aunque la opinión pública española está acostumbrada a ver a Pedro Sánchez y Begoña Gómez en destinos soleados como Mojácar, Ibiza o en el lujoso palacio de La Mareta en Lanzarote, la pareja presidencial tiene también otro refugio favorito para descansar. Este escondite tranquilo son los Pirineos Catalanes, adonde volvieron a escaparse el pasado fin de semana. El viaje resultó especialmente necesario para Begoña Gómez, quien sigue siendo el centro de atención debido al proceso judicial abierto por el juez Juan Carlos Peinado. La investigación sobre la esposa del presidente, bajo sospecha de tráfico de influencias y otros delitos, fue recientemente prorrogada hasta mediados de abril.
Para su escapada de fin de semana, el matrimonio eligió el Parador de Artíes, ubicado a solo siete kilómetros de la popular estación de esquí de Baqueira Beret. Este hotel es una auténtica joya de la arquitectura aranesa de los siglos XIV y XV, que ofrece a sus huéspedes habitaciones acogedoras con techos abuhardillados y vigas de madera. Desde las ventanas se contemplan vistas pintorescas de casas rurales y cumbres montañosas. El presidente del Gobierno y su esposa, que viajaron acompañados de otra pareja cuya identidad no ha trascendido, se alojaron en una suite cuyo precio puede alcanzar los 500 euros por noche con desayuno incluido.
Buscando la máxima discreción, Pedro Sánchez y Begoña Gómez trataron de pasar desapercibidos. Según testigos que los reconocieron, apenas interactuaron con otros huéspedes. Durante los desayunos del sábado y domingo, su mesa estaba separada del resto del salón por un biombo. Amantes de la naturaleza, la pareja dedicó su tiempo a paseos tranquilos por Arties, pueblo reconocido en 2023 como uno de los más bonitos de España. También exploraron activamente el valle de Arán, practicando senderismo y rutas en bicicleta de montaña.
No es la primera vez que viajan a esta región. El pasado verano, a finales de agosto, la pareja visitó casi en secreto la vecina Andorra para terminar allí sus vacaciones. Curiosamente, en aquella ocasión el presidente optó por viajar en coche en vez de volar, como suele ser habitual. Sin embargo, su estancia en el hotel spa se vio empañada por una protesta: activistas de la plataforma HazteOír desplegaron una enorme pancarta en la entrada con la imagen del político y la palabra «corrupto».
La pasión de Sánchez por el ciclismo, que comparte con su afición por el baloncesto, la ópera y la música indie, también lo ha llevado en varias ocasiones a Andorra. En 2024, tras finalizar su gira por África, realizó otra visita privada al principado para presenciar en persona el Campeonato Mundial de Mountain Bike. Para el presidente del Gobierno, las montañas parecen ser no solo un lugar de descanso, sino también un espacio para disfrutar de sus hobbies, aunque no siempre pueda evadirse de la política.











