
En Portugal ha llegado un momento que puede transformar el panorama político del país durante los próximos años. Tras una década en el poder, Marcelo Rebelo de Sousa deja la presidencia y los portugueses acuden a las urnas para elegir a su sucesor. Esta vez la contienda promete ser especialmente reñida: por primera vez en mucho tiempo, el favorito es André Ventura, líder del partido ultraderechista Chega! (“¡Basta!”). Sin embargo, aunque las encuestas lo sitúan a la cabeza, es poco probable que se imponga en la primera vuelta; todo apunta a un balotaje, donde la tensión política alcanzará un nuevo nivel.
Los diez años de Rebelo de Sousa dejaron una huella significativa en la vida pública portuguesa. Su estilo se caracterizó por la cercanía con la gente, apertura al diálogo y gestos inesperados. No dudaba en consolar a víctimas de incendios, compartir comidas con personas sin hogar o hacerse selfies con transeúntes. Aunque la presidencia carece de poder ejecutivo real, supo convertirse en un símbolo de estabilidad y humanidad. Ahora, nuevos rostros llegan a la escena política, pero ninguno cuenta con el carisma y la confianza que supo generar el mandatario saliente.
Candidatos y la intriga
Esta vez, once candidatos compiten por la presidencia. Entre ellos hay exministros, militares, políticos, figuras públicas e incluso artistas. Sin embargo, todas las miradas están puestas en cuatro figuras principales: André Ventura, António José Seguro por los socialistas, Luís Marques Mendes por los socialdemócratas y el militar independiente Henrique Gouveia e Melo. Cada uno representa su propio campo, sus valores y sus aspiraciones.
Ventura es una figura que genera intensos debates. Su discurso se dirige contra los migrantes y las minorías nacionales, y sus declaraciones de que no pretende ser «el presidente de todos» ya se han convertido en meme en las redes sociales portuguesas. Su partido Chega! ha pasado en los últimos años de ser un movimiento marginal a una verdadera fuerza política, y ahora Ventura sueña con usar la presidencia como trampolín para el avance de las ideas ultraderechistas. Sus rivales, en cambio, basan sus campañas en el llamado a la unidad y la defensa de los valores democráticos.
Un reto para la democracia
La gran incógnita es quién llegará a la segunda vuelta contra Ventura. El socialista Seguro, un político experimentado con una amplia trayectoria, puede unir a centristas y a la izquierda. Marques Mendes, a pesar del apoyo del primer ministro, pierde terreno por los escándalos vinculados con la élite conservadora. Gouveia e Melo, exalmirante y héroe durante la pandemia por el éxito en la vacunación, genera dudas debido a su limitada experiencia política.
Por primera vez en la historia del país, una mujer figura en la lista de candidatos: Catarina Martins de Bloco de Esquerda. Aunque sus posibilidades son modestas según las encuestas, su participación es simbólica: Portugal aún no ha tenido una presidenta, y este hecho no pasa desapercibido. El resto de los aspirantes, que van desde artistas excéntricos hasta líderes sindicales, difícilmente influirán en el resultado final, pero aportan colorido a la contienda.
El fenómeno ultraderechista
El auge de la popularidad de Chega! refleja una tendencia europea: descontento con los partidos tradicionales, cansancio ante las mismas caras y deseo de cambio. Ventura sabe canalizar este sentir, prometiendo ‘restablecer el orden’ y ‘devolver Portugal a los portugueses’. Sus detractores advierten que tras los lemas populistas se esconde una amenaza para la democracia y los derechos de las minorías. Aun así, Ventura deja claro que ve en la presidencia no solo un rol simbólico, sino también estratégico; planea utilizarla para presionar al gobierno y promover su agenda.
Casi todos los demás candidatos ya han declarado que en una segunda vuelta apoyarán a cualquiera excepto a Ventura. Este frente tácito contra la ultraderecha podría ser decisivo si Ventura no logra la mayoría absoluta en la primera ronda. Sin embargo, aunque no llegue a la presidencia, su éxito será una señal de alerta para todo el sistema político del país.
Nueva era
Portugal se encuentra al borde de un cambio significativo. La salida de Rebelo de Sousa marca el fin de una era, y las próximas elecciones pueden ser el inicio de una nueva realidad política. La cuestión no es solo quién ocupará la presidencia, sino también qué camino tomará el país: si mantendrá su lealtad a las tradiciones democráticas o se dejará tentar por cambios radicales. La respuesta se conocerá en un futuro próximo, y probablemente no solo para Portugal, sino para toda Europa.












