
A principios de octubre, en la provincia de Jaén, ocurrió un hecho que sorprendió incluso a los naturalistas más experimentados. El fotógrafo aficionado Ángel Hidalgo se topó por casualidad en el bosque con un animal que llamó la atención de inmediato por su aspecto inusual. Frente a él, un lince ibérico de pelaje completamente blanco y ojos brillantes —una visión casi fantástica para quienes están acostumbrados a ver a estos depredadores con pelaje rojizo-marrón y manchas oscuras.
La persecución de esta enigmática criatura le llevó al fotógrafo varios meses. Al principio, detectó al extraño lince en una de las cámaras instaladas para vigilar la fauna salvaje. A partir de ahí comenzaron largas jornadas de búsqueda: días y semanas esperando el momento de volver a encontrarse con el “fantasma del bosque mediterráneo”. Finalmente, tras una noche lluviosa, al amanecer, la suerte le sonrió: en el claro apareció la silueta blanca, como si brillara sobre la hierba aún húmeda.
Resultó ser una hembra llamada Satureja, nacida en 2021. Es conocida por los especialistas que trabajan en la recuperación del lince ibérico en Andalucía. Curiosamente, al nacer tenía el pelaje habitual, pero con el tiempo su color se volvió blanco, aunque conservó las manchas negras características de la especie. A pesar de ello, la salud y el comportamiento de Satureja no han cambiado: caza con éxito y ya ha criado varias camadas.
El misterio del pelaje blanco: no es albinismo ni leucismo
Los científicos destacan que la coloración inusual de Satureja no está relacionada ni con el albinismo ni con el leucismo. En el caso del albinismo, falta pigmento tanto en el pelaje como en los ojos, lo que provoca graves problemas de salud. El leucismo también causa la pérdida de color, pero los ojos permanecen normales. En el caso de Satureja, los cambios afectaron únicamente los pigmentos responsables de los tonos rojizos y marrones, mientras que las manchas negras se conservaron. Esto indica que el mecanismo detrás del cambio de color en esta lince es diferente y, por ahora, sigue siendo un misterio.
Por el momento, los especialistas no pueden afirmar con certeza qué provocó una mutación tan rara. Se baraja la hipótesis de que algún factor ambiental podría haber influido en la alteración del color. Curiosamente, en Andalucía ya se había registrado un caso similar: otra hembra de lince, nacida con el pelaje habitual, quedó repentinamente blanca y después recuperó su color original. Ambas hembras proceden de la misma región, y no se descarta que sean parientes. Esto podría indicar una predisposición genética o una sensibilidad especial a factores externos.
La población del lince ibérico sigue creciendo
A pesar de los misteriosos casos de cambio de coloración, el programa de recuperación del lince ibérico en España está dando resultados. Según los datos de 2024, la población de estos animales ha alcanzado los 2.401 ejemplares, de los cuales 1.557 son adultos y jóvenes, y 844 cachorros. El número de hembras reproductoras ha aumentado hasta 470, acercando la población al objetivo de 750 animales necesarios para la supervivencia sostenible de la especie.
Expertos señalan que la atención tan detallada a casos raros, como el de Satureja, se debe al monitoreo constante. Sin embargo, no se descarta que fenómenos similares puedan darse en otras especies, pero pasen desapercibidos. La historia única del lince blanco vuelve a subrayar lo poco que sabemos sobre la naturaleza y la importancia de seguir investigándola.











