
Carles Puigdemont celebra hoy su 63º cumpleaños aún fuera de España. Por noveno año consecutivo, el expresidente de la Generalitat continúa sin poder regresar a Cataluña, adonde se trasladó en 2017 para evitar ser arrestado. A pesar de la aprobación de la ley de amnistía y los cambios en el panorama político, su retorno sigue rodeado de incertidumbre. Este año la situación se complica porque Junts per Catalunya ha roto oficialmente su colaboración con los socialistas y el propio Puigdemont no vincula sus planes a las decisiones del partido. En su entorno aseguran que la esperanza de volver en primavera sigue viva, pero no se habla de fechas concretas —las expectativas se han frustrado demasiadas veces.
Desde que abandonó el Parlamento Europeo hace un año y medio, Puigdemont se ha centrado en la actividad política desde Waterloo, Bélgica. Mantiene reuniones frecuentes con empresarios, representantes de la sociedad civil y políticos para estar al tanto de la situación en Cataluña y España. Entre sus últimos visitantes estuvo Arnaldo Otegi, líder de EH Bildu, quien acudió poco antes de Navidad. A pesar de la distancia, Puigdemont sigue influyendo en la agenda política de la región.
Distancia política
En el verano de 2024, Puigdemont apareció brevemente en Barcelona para participar en un mitin el día de la investidura de Salvador Illa. Sin embargo, debido al refuerzo de las medidas de seguridad, se vio obligado a abandonar la ciudad rápidamente. El proceso independentista catalán permanece congelado y en Junts consideran que los socialistas intentarán aprovechar la situación para presentarse como el partido que ha devuelto la estabilidad a la región. Se espera que Pedro Sánchez tome nuevas iniciativas para recuperar el diálogo con Junts, aunque la distancia entre ambos partidos sigue creciendo.
En los últimos meses, el gobierno ha acelerado la aprobación de la ley sobre reincidencias y ha preparado un decreto para flexibilizar las restricciones presupuestarias, ambos documentos estaban entre las demandas de Junts. Además, se ha pospuesto la implementación del sistema Verifactu para el control de facturas, algo también importante para empresas y autónomos.
Escenarios posibles
En el entorno de Puigdemont consideran que el regreso a Cataluña sería más sencillo bajo un gobierno socialista que con el Partido Popular, ya que estos últimos dependen del apoyo de la ultraderecha. Según algunos representantes empresariales, la presencia de Puigdemont en la región podría contribuir a normalizar las relaciones políticas. Por ejemplo, el presidente de Foment del Treball, Josep Sánchez Llibre, se mostró convencido de que el regreso se producirá en los próximos meses y ayudará a estabilizar la situación.
En Junts confían en que, tras su regreso, Puigdemont podrá actuar con mayor libertad y eficacia que ahora, cuando lidera la oposición desde el extranjero. El partido está convencido de que su presencia en Cataluña reforzará la posición de Junts y permitirá redefinir las relaciones con otras fuerzas políticas.
Repercusión pública
El reciente incidente en Badalona, donde desalojaron a 400 personas sin hogar, provocó una fuerte reacción en Cataluña. El alcalde de la ciudad por el Partido Popular, Xavier García Albiol, recibió críticas, mientras que Puigdemont y Salvador Illa comentaron activamente la situación en redes sociales y declaraciones públicas. La líder de la ultraderecha catalana tampoco permaneció al margen y acusó a Puigdemont de populismo.
Mientras la incertidumbre política persiste y el regreso de Puigdemont sigue siendo objeto de debate y pronósticos, la sociedad catalana observa con atención cada paso del expresidente, a la espera de cómo esta posible vuelta pueda influir en el futuro de la región.










