
En Asturias ha resurgido el drama en torno a la desaparición de María Trinidad Suardíaz y su pequeña hija Beatriz, quienes fueron vistas por última vez en 1987 en la provincia de León. Décadas después de la tragedia, los investigadores han reabierto el caso tras hallar nuevas pistas en una de las minas abandonadas de la región.
María Trinidad, que tenía 27 años al momento de desaparecer, vivía con su hija en el pequeño pueblo de Matadeón de los Oteros. Intentaba comenzar de nuevo tras denunciar violencia doméstica por parte de su esposo, conocido en la zona como el Portugués. Aunque él siempre negó su implicación, las sospechas sobre su posible responsabilidad en la desaparición de su familia nunca se disiparon.
Recientemente, la policía centró su atención en una mina de fluorita abandonada en la zona de Berbes (Ribadesella, Asturias). Durante una operación submarina, los buzos hallaron dos coches en el fondo de la cantera inundada. Los vecinos afirman que fue allí donde el marido pudo deshacerse de los vehículos vinculados a la desaparición de María Trinidad y su hija. Este hallazgo llevó a reabrir la investigación, a pesar de que el caso había sido archivado por prescripción.
Las autoridades judiciales y la policía coordinan ahora las labores de extracción de los vehículos y la búsqueda de posibles restos. A la operación podrían sumarse equipos de rescate militar o empresas privadas especializadas en el vaciado de embalses. Todo el procedimiento se realiza bajo la supervisión del juzgado de Gijón, que ha dado autorización para llevar a cabo las tareas de búsqueda.
Una historia cruel y sin respuestas
La vida de María Trinidad estuvo marcada por constantes abusos y amenazas de su marido, un hombre con antecedentes penales. Tras una serie de peleas y agresiones, ella tomó la decisión de marcharse, pero poco después, tanto ella como su pequeña hija desaparecieron. Desde entonces, no se supo nada más de ambas, y sus familiares, salvo el esposo, no llegaron con vida hasta el presente.
Aunque han pasado casi cuarenta años, la tragedia de la familia Suardias sigue conmoviendo a los vecinos. Las nuevas búsquedas en la mina alimentan la esperanza de que, por fin, se pueda esclarecer qué ocurrió con María Trinidad y Beatriz. La investigación no descarta que los vehículos hallados alberguen pruebas que arrojen luz sobre aquellos hechos.
La desaparición de madre e hija se ha convertido en un símbolo de la lucha contra la violencia de género y la impunidad. Incluso décadas después, la policía y los tribunales siguen intentando hacer justicia y ofrecer respuestas a las preguntas que atormentan no solo a sus allegados, sino a toda la sociedad.












