
A finales de la semana pasada, agentes de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil realizaron registros en las oficinas de la constructora Acciona en Madrid y Bilbao. Los investigadores incautaron documentación que podría arrojar luz sobre los detalles del gran caso de corrupción conocido como el «caso Cerdán».
En el centro de la investigación están las sospechas de cobro de sobornos a cambio de acceso a contratos públicos. Entre los implicados figuran el exministro de Transportes José Luis Ábalos, su hombre de confianza Koldo García y el exsecretario de Organización del PSOE Santos Cerdán. Según los investigadores, representantes de Acciona habrían influido en nombramientos dentro del ministerio para favorecer los intereses de la empresa.
Se presta especial atención al papel del exdirector general de Acciona Construcción, Justo Vicente Pelegrini, quien fue cesado poco después de la publicación de los informes de la UCO. Sin embargo, Pelegrini aún no ha sido citado a declarar, ni como testigo ni en ninguna otra condición. La investigación trata de determinar hasta qué punto la empresa estuvo involucrada en el entramado de adjudicación de contratos públicos y qué métodos utilizó para obtener ventajas competitivas.
Irregularidades internas y despidos
Paralelamente a la investigación principal, salieron a la luz detalles sobre la política interna de Acciona. Hace algunos años, uno de los empleados denunció irregularidades en la participación de la empresa en licitaciones. Según él, representantes regionales enviaban los requisitos de futuros concursos a una cuenta externa de Gmail, lo que permitía preparar propuestas con antelación y superar a la competencia. Tras la queja interna, este canal fue cerrado, pero el propio denunciante fue despedido poco después. El tribunal declaró el despido improcedente y obligó a la empresa a readmitir al trabajador.
Durante el litigio se reveló que la dirección de Acciona no solo no protegió al denunciante, sino que además intentó identificarlo a pesar de las garantías de anonimato. La investigación interna fue dirigida por un exmiembro de las fuerzas de seguridad, quien revisó la correspondencia corporativa en busca de filtraciones. Como resultado, tanto el empleado que informó sobre las irregularidades como su compañero que aportó grabaciones fueron despedidos el mismo día. La empresa justificó su decisión como una reestructuración, pero el tribunal consideró que se trató de una represalia por las denuncias.
Vínculos con los municipios y nuevos detalles
En el expediente aparecen episodios relacionados con la obtención de información sobre licitaciones en distintas regiones de España, incluyendo Alicante y Madrid. En uno de los casos, Acciona contrató a un consultor que previamente había participado en la elaboración de la documentación para el concurso municipal, lo que otorgó a la empresa una ventaja al presentar su oferta. Los documentos judiciales confirman la autenticidad de los correos y grabaciones de audio presentados por los empleados despedidos.
Mientras la investigación sigue analizando la documentación incautada, la atención pública se centra en cómo interactúan las grandes empresas con las instituciones públicas y en su reacción ante alertas internas sobre irregularidades. Se espera que la nueva información pueda desembocar en nuevos interrogatorios y, posiblemente, en la ampliación del círculo de sospechosos.











