
Desde primeras horas de la mañana, el barrio de Macarena en Sevilla vive una agitación inusual. A las seis de la mañana, las puertas de la basílica se abrieron para los fieles, que llevaban casi cuatro meses esperando este momento. Durante ese tiempo, el principal símbolo de la ciudad —la imagen de la Virgen de la Esperanza Macarena— estuvo en proceso de restauración, lo que desató una ola de emociones y polémicas entre vecinos y devotos.
La restauración se hizo necesaria tras un fallido intento de conservación, que modificó la expresión del rostro de la Virgen y provocó la indignación de miles de fieles. Muchos no reconocían en la renovada escultura a su “perla de San Gil”, como la bautizó Antonio Rodríguez Buzón a mediados del siglo pasado. Ahora, tras la intervención del restaurador Pedro Manzano y bajo la supervisión del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico, la imagen ha recuperado la mirada y los rasgos que los sevillanos tanto aprecian.
El regreso de la imagen
Desde la apertura de la basílica, la cola para ver la estatua no ha dejado de crecer ni un instante. Familias enteras, niños, mayores y jóvenes acudían para reencontrarse con la renovada Macarena. En ciertos momentos, la espera llegaba a las seis horas, pero nadie se marchaba pese al cansancio. Todo el barrio estaba decorado con carteles y fotografías anunciando el regreso de la Virgen, y los bares y cafeterías abrieron antes de lo habitual para recibir a la multitud.
Estos días, Sevilla acoge numerosos actos con motivo de la festividad de la Inmaculada Concepción. La ciudad se ha llenado de tunas y grupos de estudiantes músicos, que, tras sus actuaciones junto al monumento a Murillo en el centro, se apresuraban a la basílica para rendir homenaje a la imagen. El ambiente en el barrio recordaba a una gran celebración, donde todos querían ser parte de un momento histórico.
Reacción de los ciudadanos
Las opiniones de los sevillanos sobre la nueva imagen de la Macarena están divididas. Algunos destacan que la talla luce más luminosa; otros afirman que la mirada ha recuperado su expresión original de principios del siglo XX. Los expertos aseguran que el tono actual de la policromía se acerca al original y que, con el tiempo, el color se volverá aún más natural. Muchos comparan la imagen actual de la Virgen con las fotografías de hace cien años, cuando la hermandad de la Macarena comenzaba a ganar notoriedad.
En la fila se encontraban personas de todo tipo: desde reconocidos capataces hasta feligreses anónimos, desde mujeres mayores que no podían contener las lágrimas, hasta invidentes a quienes se les permitió tocar la imagen. Los músicos interpretaban marchas y saetas tradicionales, mientras la banda de Carmen de Salteras ofrecía un pequeño desfile por el barrio para celebrar el retorno de la imagen sagrada.
Cambios en la hermandad
Estos días también se han producido cambios en la Junta de la Hermandad de la Macarena. El nuevo Hermano Mayor, Fernando Fernández Cabezuelo, fue elegido a finales de noviembre, sustituyendo a José Antonio Fernández Cabrero, quien no pudo presentarse a la reelección por término de mandato. Las elecciones se celebraron en un clima de descontento entre algunos fieles por el proceso de restauración, lo que se reflejó en los resultados de la votación.
Fernández Cabezuelo prometió unir a la hermandad tras un periodo complicado, marcado por la restauración y las discrepancias internas. Sin embargo, el regreso de la Macarena supuso una oportunidad para la reconciliación y la alegría, congregando a todos en torno a la querida imagen sevillana.
Ambiente festivo
Durante todo el día, la plaza frente a la basílica estuvo llena de gente. Algunos esperaban su turno, otros observaban el ambiente, y muchos acudían a los bares cercanos para comentar el acontecimiento. Este fin de semana, Sevilla recibió un número récord de visitantes, muchos de los cuales vinieron expresamente para ver a la renovada Macarena.
A los fieles les quedan aún dos días de veneración y después el tradicional besamanos anual, que tendrá lugar en diciembre en la iglesia de San Gil. Para muchos sevillanos, este evento ha sido una auténtica fiesta, un regreso a las raíces y un símbolo de unidad.
Si no lo sabías, la Hermandad de la Macarena es una de las cofradías religiosas más famosas de Sevilla, fundada en el siglo XVI. Su principal reliquia es la imagen de la Virgen de la Macarena, una escultura barroca venerada no solo en Andalucía, sino también mucho más allá de sus fronteras. Cada año, durante la Semana Santa, millones de peregrinos y turistas llegan a Sevilla para presenciar la famosa procesión en la que participa esta imagen. La restauración de 2024 se ha convertido en uno de los temas más comentados de la ciudad y ha generado un amplio debate público.












