
En las últimas semanas, el nombre de Lola García se ha convertido en tema de conversación en toda España. Tras el anuncio público de su relación con Kiko Rivera, el interés por la joven creció de forma exponencial. Sin embargo, en lugar de historias románticas, la prensa empezó a destapar otros detalles: problemas financieros, deudas y el descontento de los padres de antiguas alumnas de su academia de baile.
La historia comenzó en 2012, cuando Lola y una amiga alquilaron un local para abrir su propia escuela de danza. Todo parecía ir conforme a un sueño hecho realidad, pero a los pocos meses surgieron las primeras dificultades. Los pagos del alquiler empezaron a retrasarse y, finalmente, dejaron de realizarse. El propietario trató de llegar a un acuerdo con Lola, pero todas sus promesas quedaron en nada. Al final, la deuda ascendió a 32.000 euros y, años más tarde, el juez dictaminó el desalojo. Cuando llegó el momento de entregar el local, Lola desapareció dejando no solo deudas, sino también muchas preguntas sin respuesta.
Acusaciones de los padres
Pero los problemas financieros resultaron ser solo la punta del iceberg. Cuando la deuda salió a la luz pública, los padres de antiguas alumnas contactaron a la prensa. Sus testimonios no fueron menos impactantes. Según relatan las madres, Lola se apropiaba frecuentemente del dinero de los premios ganados por las niñas en concursos. En la mayoría de las ocasiones, aseguran, las alumnas no recibían nada, y todo el reconocimiento y las recompensas se los quedaba únicamente García.
Los padres también señalan que Lola no toleraba la competencia de sus pupilas. Si alguna de las chicas comenzaba a destacar, surgían de inmediato conflictos entre ella y la directora. Como resultado, el grupo «Las Chicas de Lola» se disolvió y García quedó sola. Muchas madres recuerdan sus palabras: «Te has convertido en quien eres solo gracias a mí».
Métodos cuestionables
Los recuerdos de los padres sobre el funcionamiento de la escuela generan muchas dudas. Algunos aseguran que Lola obligaba a comprar los trajes únicamente a un determinado diseñador, amenazando con que de lo contrario sus hijas no podrían actuar. Hubo casos en los que, tras participar en programas de televisión populares, como en la final de «Got Talent», Lola prometía regalarles el vestuario a las chicas, pero pasado un tiempo se lo exigía de vuelta y lo utilizaba en otros de sus proyectos.
Una especial indignación causó el hecho de que incluso durante la pandemia, cuando la escuela permanecía cerrada, los padres continuaban pagando las cuotas con la esperanza de apoyar la pasión de sus hijos. Sin embargo, nunca recibieron agradecimiento. Es más, algunas madres afirman que Lola solía delegar en las alumnas mayores la responsabilidad de abrir y cerrar la escuela cuando tenía asuntos personales o actuaciones.
Reacción de los vecinos y nuevos detalles
Los vecinos del barrio donde estaba ubicada la escuela no se sorprenden por el escándalo que ha estallado. Según cuentan, los rumores sobre el descontento de los padres y los métodos de enseñanza extraños circulaban desde hace tiempo. Muchos señalan que el cambio de dirección del colegio fue demasiado apresurado y la calidad de la enseñanza dejaba mucho que desear. Algunas madres incluso sospechan que Lola usaba la escuela únicamente para su beneficio personal y no para el desarrollo de los niños.
Por si fuera poco, antiguos colegas y socios de García afirman que ella siempre ponía sus propios intereses por encima de los demás. Cuando algo no salía según lo planeado, los culpables siempre eran los que la rodeaban. Esta actitud, según los padres, fue la razón por la que la mayoría de las personas que en su día apoyaron a Lola acabaron dándole la espalda.
Viaje a Nueva York
Mientras en España se comentan los detalles del escándalo, Lola y Kiko Rivera disfrutan juntos de unas vacaciones en Nueva York. La pareja comparte fotos del viaje, visita lugares emblemáticos y, aparentemente, ignora el revuelo que los rodea. Sin embargo, para muchos padres y exalumnos del colegio estas imágenes solo han añadido más motivos para indignarse.
La situación en torno a Lola García sigue evolucionando. Los padres exigen explicaciones y la opinión pública observa atentamente cada nuevo giro en la historia. La incógnita sobre si Lola podrá recuperar su reputación sigue abierta.
RUSSPAIN recuerda que Lola García es una bailarina y coreógrafa española que saltó a la fama tras iniciar una relación con Kiko Rivera, hijo de la reconocida cantante Isabel Pantoja. En el pasado, Lola abrió su propia escuela de danza, pero su actividad generó en varias ocasiones controversias y descontento entre los padres de los alumnos. En 2021, fue desalojada del local alquilado debido a una importante deuda. A pesar de los escándalos, Lola sigue muy activa en la vida social y continúa viajando.











