
El verano de 2019 marcó un antes y un después en la vida de la familia Fernández Ochoa. Blanca, una reconocida esquiadora española y medallista olímpica, salió sola de casa, como solía hacerlo, pero esta vez no regresó. Sus hijos, David y Olivia, recuerdan que al principio no dieron importancia a la ausencia de su madre —era habitual que ella se retirara a la montaña para estar en soledad—. Sin embargo, con cada día que pasaba la preocupación aumentaba: Blanca no respondía a las llamadas y sus perros favoritos seguían en casa, algo que nunca solía ocurrir.
La familia y los más cercanos empezaron a darse cuenta de que la situación se salía de lo habitual. David destaca que su madre siempre procuraba no mostrar sus inquietudes, prefiriendo sonreír incluso en los momentos difíciles. Olivia añade que Blanca nunca se alejaba tanto de sus hijos como para dejar de comunicarse con ellos. Estos detalles se convirtieron en una clara señal de alarma y pronto equipos de rescate, la policía y decenas de voluntarios se sumaron a la búsqueda.
Espera y angustia
Once días de búsqueda fueron una verdadera prueba para David y Olivia. Cada jornada traía nuevas esperanzas y desilusiones. Recuerdan cómo aguardaban cualquier novedad, sin perder la fe en un final feliz. Olivia admite que algunos momentos de aquellos días todavía le resultan confusos —el shock y el estrés hicieron lo suyo—. David, por el contrario, lo recuerda todo al detalle, como si hubiera sucedido ayer.
Recordando la última noche antes de su desaparición, los hijos destacan que nada hacía presagiar una tragedia. Blanca estaba tranquila, conversó con ellos como de costumbre. Sin embargo, tras su marcha, comenzaron a notar pequeños detalles que ahora les parecen importantes: comportamientos inusuales, objetos que dejó en casa, la ausencia de los mensajes habituales.
Relaciones familiares
David cuenta que en su familia era habitual no hablar de las dificultades personales. Blanca siempre intentaba proteger a sus hijos de sus propios problemas, no compartía sus preocupaciones y prefería enfrentarlas sola. Olivia lo confirma: su madre era una mujer fuerte, pero a veces esa fortaleza la volvía reservada. Ambos reconocen que no siempre supieron notar cuando Blanca necesitaba apoyo.
Durante los días en que la búsqueda estaba en pleno desarrollo, los hijos trataron de mantenerse unidos, apoyarse mutuamente y no perder la esperanza. Señalan que fue justamente la unión familiar lo que les permitió superar ese periodo tan difícil. A pesar del dolor de la pérdida, David y Olivia consideran fundamental hablar abiertamente sobre estas historias, para que otras familias no tengan que enfrentar la soledad en momentos críticos.
La importancia de hablar sobre salud mental
Durante su intervención, David y Olivia subrayaron la importancia de no silenciar los problemas relacionados con la salud mental. Instaron a no tener vergüenza de pedir ayuda y a expresar los propios sentimientos con los seres queridos. Según ellos, la sociedad debe tomar en serio las dificultades psicológicas, equiparándolas a cualquier otra enfermedad.
Están convencidos de que, si en su familia hubiera sido habitual hablar más sobre el estado emocional, tal vez muchas cosas habrían sido diferentes. David y Olivia esperan que su historia ayude a otros a no temer compartir abiertamente sus sentimientos y a buscar apoyo a tiempo.
Por si no lo sabías, Blanca Fernández Ochoa fue la primera mujer española en ganar una medalla olímpica en esquí alpino. Su carrera deportiva marcó un ejemplo para muchos jóvenes atletas en España. Tras retirarse, se dedicó a su familia y a la crianza de sus hijos. El nombre de Blanca sigue siendo respetado en los círculos deportivos del país, y su trayectoria vital permanece como símbolo de fortaleza y superación.












