
Un proceso judicial en Toledo ha captado la atención de toda España por sus implicaciones para el sistema de emergencias médicas. En el banquillo de los acusados están un médico y una enfermera, acusados de no haber prestado asistencia a tiempo a un joven futbolista. El caso ha desatado un debate sobre la rapidez y coordinación de los servicios de emergencia en las ciudades pequeñas del país.
En enero de 2018 ocurrió una tragedia en una cancha deportiva de Corral de Almaguer: Cristian Paniego, de 21 años, se desmayó durante un partido de fútbol. Padecía una patología cardíaca oculta, que hasta ese momento no le había impedido practicar deporte. Tras la caída y un golpe en la cabeza, se desencadenó una cadena de acontecimientos que, según la familia, le costaron la vida.
Crónica de los hechos
Inmediatamente después del incidente, los amigos de Cristian llamaron a los servicios de emergencia, pero según sus familiares, la asistencia llegó casi media hora después. Había un desfibrilador en el estadio, pero nadie presente sabía cómo utilizarlo. Mientras algunos llamaban al 112, otros corrieron al centro de salud local, situado a solo 650 metros del polideportivo, en busca de ayuda.
В ese día, dos equipos médicos estaban de guardia en la ambulatoria. Según la acusación, la enfermera informó que uno de ellos ya había salido a una llamada de emergencia y que el segundo no podía abandonar el centro debido al protocolo y a la falta de transporte. Los amigos de Cristian ofrecieron llevar a los sanitarios en su propio coche, pero, según la familia, recibieron una negativa. Como resultado, el joven fue trasladado al hospital de Toledo, donde falleció al día siguiente.
Posiciones de las partes
En el juicio, la familia del fallecido retiró sus reclamaciones contra el médico, pero solicita para la enfermera una inhabilitación profesional de tres años, una multa y una indemnización. Por el contrario, la Fiscalía sostiene que la tragedia fue consecuencia de una serie de malentendidos y no de una negligencia criminal. Según la acusación, ninguno de los sanitarios incumplió sus obligaciones y la situación se desarrolló de forma demasiado rápida e imprevisible.
La enfermera explicó que preparar el equipo para salir habría llevado tiempo, mientras que la ambulancia que llegaba ya contaba con todo lo necesario. También aseguró que la primera persona que pidió ayuda no informó de la gravedad del estado de Cristian, sino que describió únicamente un golpe en la cabeza. Solo tras las reiteradas llamadas por parte de la familia quedó claro que se trataba de un problema cardíaco grave.
Discrepancias en los testimonios
El médico que se encontraba en ese momento en la enfermería declaró que no fue informado sobre lo sucedido. Según él, si hubiera sabido sobre el estado crítico del joven, habría acudido inmediatamente en su auxilio. Por su parte, la enfermera sostiene que avisó a su colega sobre la lesión, pero no entró en detalles. El tiempo seguía jugando en contra de la víctima.
Los abogados de la familia consideran que la actuación del personal médico fue insuficiente y que las llamadas al 112 no los eximen de responsabilidad. Desde su perspectiva, solo la presencia física en el lugar podría haber cambiado el desenlace. En el juicio, la madre de Christian contó que pidió a la enfermera que saliera a ayudar, explicando que su hijo padecía una enfermedad cardíaca, pero recibió una negativa.
Evaluación de los expertos
Tras la declaración de testigos y expertos, las partes presentaron sus conclusiones. La Fiscalía respalda completamente la actuación de los sanitarios, considerando que actuaron de manera profesional y que no podían prever el desenlace trágico. El perito judicial señaló que la falta de información sobre el estado de la víctima dificultó la toma de decisiones. Según los especialistas, la situación se desarrolló demasiado rápido como para hablar de negligencia.
Según informa El País, este tipo de casos genera intensos debates en España sobre la preparación de los servicios de emergencia y la necesidad de formar a la población en primeros auxilios. En los últimos años, el país ya ha registrado incidentes en los que la demora o la falta de confianza en la actuación derivaron en consecuencias graves. El interrogante sobre quién y cómo debe actuar en situaciones críticas sigue abierto y demanda nuevas soluciones.











