
Mientras que en las grandes ciudades españolas el precio de la vivienda sigue alcanzando máximos históricos, en la provincia de Badajoz se pueden encontrar auténticas anomalías en los precios. Aquí, lejos del bullicio de la capital, el metro cuadrado de vivienda cuesta menos que en la mayoría de las demás regiones del país. En 2025, el precio medio provincial es de 982 euros por metro cuadrado, pero hay tres localidades donde esta cifra no llega ni siquiera a los 600 euros. ¿Qué significan estos números y por qué estas ciudades se vuelven cada vez más atractivas para los compradores?
Veamos qué distingue a Montijo, Llerena y Azuaga: tres ciudades donde la vivienda sigue siendo accesible a pesar del aumento generalizado de precios. Cada una de ellas tiene su propia historia, una atmósfera única y características que pueden atraer tanto a residentes locales como a quienes buscan nuevas oportunidades para vivir o invertir.
Montijo: tradición, modernidad y una ubicación estratégica
Montijo, situado a solo 30 kilómetros de la capital provincial, se considera desde hace tiempo una de las ciudades más cómodas para vivir de la región. Aquí, el precio medio del metro cuadrado es de 568 euros. La ciudad combina tradiciones agrícolas con tendencias modernas: en sus calles conviven casas antiguas, nuevos complejos residenciales y espacios públicos renovados.
Históricamente, Montijo se ha desarrollado gracias a sus fértiles tierras, irrigadas por el río Guadiana. Entre sus principales atractivos arquitectónicos destacan la iglesia de San Pedro Apóstol, de estilo renacentista, el monasterio de las Clarisas y sus plazas acogedoras, donde la vida transcurre con tranquilidad. La accesibilidad es otro punto a favor: estación de tren, líneas de autobús y buenas carreteras permiten llegar rápidamente a Badajoz y otras ciudades.
Llerena: patrimonio cultural e infraestructura desarrollada
Llerena ocupa el segundo lugar en accesibilidad de vivienda en la provincia, con un precio medio por metro cuadrado de 558 euros. La ciudad es famosa por su rico pasado histórico: en el siglo XV fue un importante centro administrativo y religioso de Extremadura, así como un punto de encuentro para artistas y artesanos. No por casualidad, a Llerena se la conoce como la “pequeña Atenas de Extremadura”.
Paseando por el centro histórico se puede admirar la monumental Plaza Mayor, la iglesia de Nuestra Señora de la Granada con su lujoso altar barroco, así como el antiguo edificio del tribunal de la Inquisición. Sus elegantes calles y casas con escudos recuerdan su antiguo esplendor. Hoy Llerena es mucho más que patrimonio cultural: cuenta con infraestructura moderna, colegios, centros médicos y espacios culturales que atraen a habitantes de localidades vecinas. Badajoz está a poco más de 60 kilómetros.
Azuaga: el precio más bajo y huellas de un pasado industrial
Azuaga es el líder absoluto en accesibilidad de vivienda en Badajoz: el precio medio aquí es de solo 478 euros por metro cuadrado. Este municipio, uno de los más económicos de España, conserva huellas de siglos de historia. Los primeros asentamientos surgieron antes de la llegada de los romanos, pero Azuaga adquirió especial relevancia durante la época de dominio musulmán. Según una de las teorías, el nombre de la ciudad proviene del árabe «Al-Zuwāga».
Tras la Reconquista, Azuaga pasó a formar parte de las posesiones de la Orden de Santiago, lo que determinó su papel estratégico en la región. En los siglos XV y XVI, la ciudad vivió un boom constructivo: surgieron templos monumentales, palacetes y el centro mantiene aún hoy su aire medieval. Entre sus principales atractivos destacan la iglesia de Nuestra Señora de la Consolación, un imponente templo gótico, el castillo medieval de Miramontes y la histórica ermita de San Blas.
Legado industrial y nuevas oportunidades
A finales del siglo XIX y la primera mitad del XX, Azuaga se convirtió en uno de los centros industriales de la región gracias a la extracción de plomo, plata y zinc. Las huellas de aquella época aún son visibles: antiguas fábricas, chimeneas, viviendas obreras y restos mineros configuran un paisaje industrial único. Hoy, estos elementos forman parte del patrimonio cultural y atraen la atención de investigadores y turistas.
A pesar de los bajos precios, la demanda de vivienda en Azuaga crece de forma gradual. Aquí se instalan quienes buscan una vida tranquila, así como inversores que apuestan por un aumento futuro de los precios. La ciudad mantiene su autenticidad y ofrece una combinación única de historia, naturaleza y accesibilidad.
A propósito: Badajoz es más que una simple provincia
Badajoz es la provincia más grande de la comunidad autónoma de Extremadura y una de las más extensas de España. La ciudad de Badajoz, centro administrativo, se encuentra en la frontera con Portugal y es conocida por su Alcazaba, sus antiguos puentes y su intensa vida cultural. La provincia destaca no solo por su historia, sino también por su gastronomía: los quesos locales, el jamón y los vinos son apreciados en todo el país.
La economía de la región tradicionalmente se basa en la agricultura, pero en las últimas décadas el turismo y las pequeñas empresas han comenzado a desarrollarse. Badajoz suele ser sede de festivales, ferias y eventos culturales, atrayendo visitantes de toda España y la vecina Portugal. Aunque está alejada del mar, la provincia ofrece una amplia variedad de opciones para el turismo activo y recorridos por pintorescos pueblos y parques naturales.












