
España vive una nueva oleada de debates sobre la memoria histórica. La Audiencia Nacional ha respaldado la decisión de la ministra de Defensa, Margarita Robles, de cambiar el nombre de una unidad militar en Melilla. Anteriormente, la unidad llevaba el nombre de “Bandera Comandante Franco”, y ahora se denomina oficialmente “Bandera de España”. Esta medida constituye el primer paso en la aplicación de la Ley de Memoria Democrática, en vigor desde el otoño de 2022.
Un tribunal compuesto por cinco magistrados analizó el recurso presentado por la Fundación Nacional Francisco Franco. La organización exigía recuperar la denominación anterior, alegando que la ministra actuó exclusivamente por motivos ideológicos y sin base jurídica suficiente. Sin embargo, los jueces desestimaron estos argumentos y consideraron que las acciones del Ministerio de Defensa se ajustan a la ley.
Argumentos de las partes
En su recurso, los representantes de la fundación sostenían que el nombre de Franco está ligado a un hecho histórico —la defensa de Melilla en 1921, cuando el futuro dictador era comandante. Según su postura, la ley de memoria no debe llevar a la eliminación total de cualquier mención a Franco, sino únicamente a suprimir los símbolos que puedan dividir a la sociedad. Además, argumentaban que la modificación de nombres de unidades militares no está prevista en la legislación vigente.
El Ministerio de Defensa, por su parte, se basó en el artículo 35 de la Ley de Memoria Democrática. Este apartado establece la obligación de eliminar cualquier símbolo que ensalce la sublevación militar de 1936 o la dictadura que le siguió. Fue precisamente en virtud de esta norma que se tomó la decisión de cambiar el nombre.
Postura del tribunal
Los magistrados analizaron detalladamente los argumentos de ambas partes. En la resolución se señala que el nombre de Franco, aunque esté vinculado a hechos anteriores a 1936, no puede desligarse de su papel posterior en la historia del país. El tribunal destacó que cualquier mérito de Franco antes del inicio de la Guerra Civil contribuyó a su posterior ascenso y al establecimiento de la dictadura. Por ello, mantener su nombre en una unidad militar va en contra de los objetivos de la ley de memoria.
El auto también indica que el Estado está obligado a eliminar cualquier elemento que pueda interpretarse como una exaltación del dictador o del golpe militar. Los jueces respaldaron la posición del Ministerio de Defensa y rechazaron la petición de la fundación de declarar inconstitucional el artículo 35.
Consecuencias de la resolución
La Fundación Francisco Franco no solo perdió el caso, sino que también fue condenada a pagar 1.500 euros en costas judiciales. Esta decisión marca un precedente para toda la estructura de las Fuerzas Armadas de España, ya que ahora podrían aplicarse cambios similares en otras unidades cuyos nombres estén vinculados al periodo de la dictadura.
El cambio de nombre generó una amplia reacción pública. Algunos lo ven como un paso hacia la reconciliación y el respeto a los valores democráticos, mientras que otros lo consideran un intento de reescribir la historia. En cualquier caso, la decisión judicial marcó un precedente importante en el debate sobre la memoria histórica y la relación con el pasado del país.












