
En Valencia se pone en marcha un ambicioso programa destinado a aumentar la resiliencia de la ciudad frente a diversas situaciones de emergencia. La alcaldesa María José Catalá ha presentado una lista de 55 iniciativas que abarcan ámbitos muy variados de la vida urbana, desde la seguridad hasta el apoyo social.
Uno de los elementos clave es la elaboración de un plan a largo plazo para modernizar infraestructuras críticas entre 2026 y 2031, con una inversión prevista de 120 millones de euros. El proyecto contempla no solo ampliar la red de abastecimiento de agua y construir nuevos pozos, sino también equipar las estaciones depuradoras de la ciudad con potentes generadores. Esto permitirá que Valencia sea la primera gran ciudad europea capaz de autoabastecerse de agua potable incluso en caso de grandes emergencias.
Otras medidas incluyen la instalación de cámaras de vigilancia adicionales a lo largo del cauce del río Turia para controlar el nivel del agua, la puesta en marcha de un sistema de alertas para los residentes del barrio de La Torre, así como la adquisición de teléfonos satelitales y radios híbridas para los servicios de emergencia. Las autoridades planean reforzar la monitorización e implementar modernos sistemas de alerta temprana ante posibles inundaciones y otras amenazas naturales.
El suministro de agua en las zonas norte de la ciudad también recibirá financiación adicional: más de 3 millones de euros se destinarán a la modernización de las redes y otros 2 millones a mejorar la calidad del agua en la estación de Realón. Además, está previsto construir nuevos depósitos para la recogida de aguas pluviales en los barrios de Nazaret y Grao.
Los servicios municipales se preparan para los calurosos meses de verano: se instalarán nuevas zonas de sombra, aumentará el número de fuentes de agua potable con agua fría y se habilitarán refugios climáticos adicionales para los ciudadanos.
La seguridad en las calles se reforzará mediante el aumento de personal de bomberos y policías. Próximamente se convocarán 144 plazas para el cuerpo de bomberos y 50 para la policía. Además, la ciudad contará con una nueva unidad policial especializada que abordará cuestiones relacionadas con el transporte individual.
En el centro histórico de Valencia se instalarán más de 200 nuevas cámaras de videovigilancia, alcanzando un total de 462. Para ciclistas y usuarios de patinetes eléctricos se pondrá en marcha un proyecto piloto para regular la circulación en los carriles bici más concurridos. También se lanzará la tarjeta de transporte innovadora MovimEMT, que podrá vincularse a una tarjeta bancaria.
La política financiera del Ayuntamiento contempla el mantenimiento de tipos impositivos reducidos: el impuesto sobre bienes inmuebles para familias numerosas se reducirá hasta un 90 %, y el impuesto sobre el incremento de valor de terrenos hasta un 95 %. Las empresas tecnológicas que inviertan en el distrito de Marina seguirán beneficiándose de importantes incentivos.
En el ámbito social, las autoridades prometen asistencia domiciliaria gratuita para quienes la necesiten, aumentar el «cheque bebé» a 400 euros y el realojo de residentes de viviendas precarias conocidas como «Casitas Rosas». Próximamente comenzará la renovación del contrato de limpieza y mantenimiento del parque Turia, donde se creará una nueva plaza de guardaparque.
Para abordar los problemas de vivienda, se pondrá en marcha la Agencia de Alquiler, cuyo objetivo es dinamizar el mercado de pisos vacíos. En la ciudad se están elaborando nuevas normativas sobre la gestión de residuos y el mantenimiento de la limpieza, además de actualizar las disposiciones relativas al orden público.











