
El rápido fortalecimiento de Vox en los municipios de Aragón se ha convertido en uno de los acontecimientos políticos más destacados de los últimos años. Para los habitantes de la región esto supone no solo un cambio de gobierno en decenas de localidades, sino también posibles modificaciones en las políticas sociales y migratorias. Los cambios se sienten especialmente en la provincia de Teruel y en municipios con una alta proporción de extranjeros, donde el partido obtuvo resultados récord.
En este ciclo electoral, Vox incrementó su apoyo en un 55,7% respecto al año anterior. El partido alcanzó el 54% de los votos en las capitales de provincia donde la población migrante supera el 15%. En total, Vox se impuso en 38 municipios, seis veces más que el año pasado. El avance es especialmente evidente en Teruel, donde la formación consolidó su liderazgo en la mayoría de localidades donde antes no tenía presencia.
Redistribución del poder
Como resultado de las últimas elecciones, Vox arrebató 21 municipios al Partido Popular (PP), 7 a los socialistas (PSOE) y 4 a los regionalistas de PAR. En algunos casos, el partido logró hacerse con el control incluso de coaliciones que antes agrupaban a PP y PSOE o PAR y PSOE. En uno de los municipios, Vox ocupó el puesto que pertenecía a la coalición Existe. Esto demuestra un profundo cambio en las preferencias políticas de la región.
En 669 de los 731 municipios de Aragón, Vox incrementó su cuota de votos. Este crecimiento tan amplio provocó un giro considerable del mapa político regional hacia la derecha. La estrategia del anterior líder aragonés, Jorge Azcón, de adelantar las elecciones, contrariamente a lo esperado, benefició sobre todo a Vox y no a su propio partido.
Geografía del éxito
En Zaragoza, Vox obtuvo 15.244 votos, en Teruel — 1.737, y en Huesca — 1.638. Estas tres ciudades le dieron al partido más de la mitad de su resultado total, aunque los avances de Vox no se limitaron solo a los grandes núcleos urbanos. Más del 50% de los nuevos municipios donde ganó el partido se encuentran en la provincia de Teruel. En 2023, Vox había ganado solo en seis municipios, mientras que ahora esa cifra ha aumentado a 38.
En las elecciones anteriores, el partido ocupaba el segundo lugar en el 9,16% de las localidades; ahora, ese porcentaje ha subido al 20%. Vox también ha consolidado su tercera posición, aumentando su presencia del 43% al 51% de los municipios.
Municipios y migración
Veguillas de la Sierra, en Teruel, se destacó por el apoyo récord a Vox: el 65% de los votantes eligieron al partido, aunque la proporción de extranjeros en la localidad es del 11%. En Almohaja, donde no hay migrantes, el respaldo a Vox llegó casi al 60%. En Santa Cruz de Nogueras y Alpeñés, el partido también superó la mitad de los votos, y en este último la población migrante supone el 15%.
Solo 12 municipios no otorgaron ningún voto a Vox. Entre ellos están Cerveruel y Lobera de Onsella en Zaragoza, donde ganó el PSOE. En Olvena, el partido aumentó su cuota del 8% al 47%, y en Vinaceite, del 4,4% al 23,8%.
Evolución en otras regiones
En Huesca, Vox reforzó especialmente su presencia en los municipios con alta proporción de migrantes. En Fraga, el partido casi duplicó sus resultados, logrando un incremento del 94%. En Caspe, la cuota de votos también se duplicó. Sin embargo, la dinámica no fue positiva en todos lados: en Embid de Ariza, Zaragoza, el apoyo a Vox cayó del 63% al 19%, cediendo el liderazgo a los socialistas. En Seira y Valacloche, Teruel, la formación también perdió parte de su electorado.
En general, Vox consolidó su posición en 669 de los 731 municipios, lo que refleja un cambio considerable en el clima político de la región. Solo en unas pocas localidades los votantes volvieron a apoyar al PSOE o al PP, pero estos casos son minoría.
En los últimos años, España ha sido testigo en varias ocasiones de cambios bruscos en el equilibrio político a nivel regional. Transformaciones similares ya ocurrieron en Andalucía y Castilla-La Mancha, donde nuevos partidos ganaron popularidad rápidamente debido al descontento con las fuerzas tradicionales. La influencia de la migración y las dificultades económicas a menudo han sido catalizadores para el auge de movimientos radicales. Como resultado, el mapa político del país es cada vez más variado y las preferencias electorales, menos previsibles.












