
En España, el partido Vox sigue ganando apoyo entre la población católica, pese al aumento de las tensiones con la Iglesia católica y el endurecimiento de la política migratoria. En los últimos dos meses, el número de católicos dispuestos a votar por esta formación política ha crecido en más de 300.000 personas.
El líder del partido, Santiago Abascal, ha incrementado recientemente sus críticas hacia los jerarcas eclesiásticos. El último conflicto fue provocado por declaraciones de representantes de la Conferencia Episcopal sobre la prohibición de festividades musulmanas en la ciudad de Jumilla (Murcia). Abascal puso en duda los motivos de la Iglesia, insinuando una posible dependencia de las subvenciones estatales y la influencia de los escándalos de pederastia en la postura del episcopado respecto a la migración.
A pesar del drástico cambio de tono, el electorado de Vox, compuesto en gran medida por creyentes, no solo no se ha alejado del partido, sino que ha seguido creciendo. Según los últimos datos de la encuesta de Sigma Dos, si las elecciones se celebraran hoy, Vox recibiría el apoyo de 3,6 millones de votantes, lo que representa casi el 15% de los votos emitidos en 2023. De ellos, más de 2,6 millones se identifican como católicos.
El aumento del respaldo entre los católicos practicantes resulta especialmente notable. En dos meses, la proporción de estos votantes entre los simpatizantes de Vox creció del 18,7% al 24,1%, lo que en cifras absolutas supone un incremento de casi 270 mil personas. Entre los católicos que no asisten regularmente a la iglesia, el crecimiento fue más moderado —alrededor de 36 mil nuevos votos. En total, gracias a ambos grupos, el partido sumó más de 300 mil nuevos simpatizantes.
Los expertos señalan que el endurecimiento del discurso migratorio no ahuyentó al electorado católico, sino que, por el contrario, atrajo a nuevos votantes. Entre junio y agosto, cuando en Murcia y otras regiones se discutían deportaciones masivas y se registraron disturbios, Vox promovió activamente sus propuestas para limitar la inmigración, lo que encontró eco entre una parte significativa de los creyentes.
Las encuestas muestran que la mayoría de los católicos que apoyan a Vox consideran la integración de los migrantes como uno de los problemas clave del país. Más del 65% de los practicantes y el 70% de los no practicantes están de acuerdo en que existe un grave problema de integración de los recién llegados en España. Entre los simpatizantes de Vox, este porcentaje alcanza el 74%. Además, una parte importante de los creyentes está convencida de que hay demasiados migrantes en el país, lo que coincide con la postura del partido.
Anteriormente en España ya existían movimientos católicos ultraconservadores, como Hazte Oír, que ejercían presión sobre los políticos en cuestiones familiares y migratorias. Sin embargo, Vox al principio evitó enfrentarse abiertamente a la Iglesia, prefiriendo avanzar por un camino paralelo. Ahora la situación ha cambiado: el partido declara abiertamente que da prioridad a sus iniciativas migratorias, incluso por encima de los valores tradicionales de la Iglesia.
Al mismo tiempo, otros grandes partidos, como el Partido Popular (PP), también han endurecido su discurso sobre la inmigración, pero no han logrado un crecimiento similar de apoyo entre los católicos. Los socialistas (PSOE), por el contrario, están perdiendo terreno en este grupo: su respaldo entre los católicos practicantes ha bajado del 20% al 15,5%. Así, Vox se convierte en el principal beneficiario de los cambios en el sentir de los creyentes.
Santiago Abascal subraya que, pese a su confesión religiosa, seguirá defendiendo una política migratoria estricta, incluso si esto genera desacuerdos con la Iglesia. Una nueva etapa en las relaciones entre Vox y la Iglesia Católica, que durante mucho tiempo ambas partes habían evitado, ahora es una realidad, y todo indica que cuenta con la aprobación de una parte significativa del electorado católico.












