
Muchos residentes en España que pasan buena parte del día al volante suelen experimentar molestias en la zona de la espalda. Permanecer mucho tiempo en una misma posición, especialmente cuando la zona lumbar no está bien apoyada, provoca tensión tanto en la región cervical como en la lumbar.
A pesar de que los automóviles modernos cuentan con asientos cada vez más ergonómicos, el problema del dolor de espalda sigue siendo relevante para muchos conductores y pasajeros. A menudo, la causa es una postura incorrecta, difícil de mantener durante todo el trayecto.
El osteópata Michael Fatica, cofundador del programa «The Back in Shape Program», ha señalado que incluso las soluciones más sencillas pueden aliviar considerablemente el malestar. Según él, basta con tener una toalla común en el coche para reducir la carga sobre la espalda. Si el vehículo no dispone de un soporte lumbar especial, una toalla enrollada colocada entre la parte baja de la espalda y el respaldo puede proporcionar apoyo adicional.
Este enfoque ayuda a mantener la curvatura natural de la columna en la zona lumbar, favoreciendo una postura más adecuada durante la conducción. Incluso un pequeño cambio en el soporte lumbar puede reducir notablemente el dolor que aparece tras conducir durante mucho tiempo.
Además, el especialista recomienda prestar atención a la altura del asiento: es fundamental tener una buena visibilidad de la carretera, pero sin reclinarse demasiado hacia atrás. Esto permitirá girar el cuello libremente sin forzar los músculos. También se aconseja asegurarse de que las caderas estén alineadas con las rodillas, lo que reduce el riesgo de molestias.
Otro consejo es cambiar periódicamente la postura en el asiento para distribuir la carga sobre los discos intervertebrales de manera uniforme. Durante las paradas, resulta útil estirar las piernas de forma alterna, manteniéndolas así durante unos treinta segundos cada vez. Este tipo de acciones simples pueden mejorar significativamente el bienestar de conductores y pasajeros, reduciendo el riesgo de dolores crónicos.












