
En la pequeña localidad de Benejúzar (provincia de Alicante) se ha iniciado una investigación tras la muerte de Sergio Peñalva, de 47 años, quien trabajaba como DJ. El incidente ocurrió después de que fuera detenido por agentes de la policía local. Según el informe forense, el hombre sufrió múltiples lesiones durante el contacto físico con las agentes en el intento de arresto.
La denuncia ante las autoridades fue presentada por el hijo menor de edad de la víctima. En su declaración, relató que en la noche del 13 de julio su padre, que sufría un ataque de ansiedad, salió a la calle. La familia pidió ayuda a las policías presentes, pero según el adolescente, se la negaron debido a antecedentes de consumo de sustancias prohibidas por parte del hombre.
Cuando Peñalva intentó llegar por su cuenta al hospital más cercano, situado a unos tres kilómetros, los agentes intentaron detenerlo. Según la versión del denunciante, una de las agentes inmovilizó al hombre presionando su rodilla sobre el cuello, lo que provocó que dejara de respirar. Tres días después del incidente, el hombre falleció en el hospital.
El hijo de la víctima asegura que su padre pidió que llamaran a una ambulancia, pero la petición fue rechazada. Tras ello, el hombre empezó a golpear puertas de casas vecinas en busca de ayuda. La policía lo siguió en el vehículo oficial y más tarde intentaron convencerlo de que la atención médica ya había sido solicitada. No obstante, el hombre continuó en dirección al hospital, tratando de llamar la atención de los conductores que pasaban.
En un momento dado, según relata el adolescente, los agentes de policía salieron del coche y tumbaron al suelo a él y a su padre. Al intentar colocarle las esposas, una de las agentes utilizó una maniobra de sujeción en el cuello. El hijo notó que su padre dejó de respirar e informó de ello a los agentes. Tras breves intentos de reanimación, el personal de emergencias que llegó con retraso certificó la muerte.
En la documentación médica se indica que Peñalva ingresó en el hospital en estado de muerte clínica y con las esposas puestas. Los análisis revelaron rastros de cocaína, anfetaminas y benzodiacepinas. La familia de la víctima insiste en que el hombre trabajaba como DJ en la ciudad vecina de Cox y regresaba a casa después de un turno nocturno.
Las autoridades siguen investigando las circunstancias de lo ocurrido. Las dudas sobre las acciones de la policía y la rapidez en la atención médica permanecen abiertas.












