
En los últimos años, los tatuajes se han convertido en una parte integral de la cultura urbana, especialmente en las grandes capitales europeas. En Estocolmo, casi la mitad de los habitantes luce dibujos en la piel, y esta tendencia sigue creciendo. Sin embargo, junto con el aumento de la popularidad de los tatuajes, los médicos han notado una preocupante dinámica: el número de casos de melanoma, uno de los tipos de cáncer de piel más peligrosos, ha aumentado notablemente. Investigadores suecos decidieron averiguar si existe una conexión directa entre estos fenómenos.
Analizaron los datos de casi tres mil pacientes diagnosticados con melanoma y los compararon con un grupo de control de la misma edad y sexo. Descubrieron que las personas con tatuajes tienen un riesgo de desarrollar esta enfermedad casi un tercio más alto. Especialmente en quienes llevan tatuajes desde hace más de diez años: en ellos, la probabilidad de enfermar aumenta hasta un 67%. Al mismo tiempo, los científicos tuvieron en cuenta factores como los hábitos de tomar el sol y otras posibles causas, para descartar la influencia de circunstancias externas.
Resultados inesperados
Curiosamente, la cantidad de tatuajes o el área que ocupan en el cuerpo no tuvieron un impacto significativo en el riesgo. Incluso quienes solo tenían un pequeño tatuaje presentaban una mayor probabilidad de desarrollar melanoma. Este hallazgo sorprendió a los investigadores, ya que antes se pensaba que el peligro podía estar relacionado con la extensión de los dibujos.
El mecanismo por el cual los tatuajes pueden provocar mutaciones en las células de la piel aún no se comprende completamente. Los científicos suponen que esto se debe a la composición química de los pigmentos, que con el tiempo se descomponen y pueden causar cambios a nivel celular. Sin embargo, para sacar conclusiones definitivas, se necesitan estudios más amplios, especialmente en países con gran población.
Comparación con el bronceado
A modo de comparación, el riesgo de melanoma en los aficionados al bronceado aumenta entre un 20% y un 100%, dependiendo de la intensidad de la exposición a los rayos ultravioleta. Pero hay un detalle importante: quienes se broncean regularmente presentan una menor mortalidad general por cáncer y enfermedades cardiovasculares que quienes evitan el sol. Esto se asocia a la producción de vitamina D y betaendorfinas, que fortalecen el sistema inmunológico y mejoran el estado de ánimo.
En el caso de los tatuajes, no se observan efectos positivos similares. Es más, algunos estudios señalan un posible aumento de la mortalidad general entre las personas tatuadas. Esto pone en duda la validez de comparar directamente los riesgos entre quienes prefieren el bronceado y quienes optan por los tatuajes.
Tendencias en Rusia
En Rusia, la moda de los tatuajes llegó un poco más tarde, pero las consecuencias no se hicieron esperar. Tras 2012, cuando los tatuajes se popularizaron, la incidencia de melanoma aumentó casi una vez y media. Además, la mortalidad por esta enfermedad en el país permanece elevada, ya que muchos pacientes acuden al médico en etapas tardías del cáncer.
A diferencia de los países occidentales, donde el diagnóstico precoz permite combatir con éxito el melanoma, en Rusia no todos se someten a revisiones preventivas. Esto provoca que miles de personas mueran cada año a causa del melanoma. Los especialistas no descartan que el aumento en la incidencia esté directamente relacionado con la popularización de los tatuajes.
Quedan interrogantes
A pesar de los datos obtenidos, los científicos subrayan que aún es pronto para sacar conclusiones definitivas sobre el grado de peligro de los tatuajes. Se necesitan más investigaciones para comprender qué componentes específicos de los pigmentos pueden ser cancerígenos y cómo el uso prolongado de tatuajes afecta la salud de la piel.
Sin embargo, los resultados del estudio sueco ya han generado un amplio eco en la comunidad médica. Es posible que en los próximos años aparezcan nuevas recomendaciones sobre la seguridad en la realización de tatuajes y el control de su calidad.
Si no lo sabía, en Suecia los tatuajes gozan de gran popularidad: en la capital casi uno de cada dos adultos lleva tatuajes. Los estudios locales son conocidos por sus altos estándares de higiene y profesionalismo, y los artistas se forman regularmente en normas de seguridad. Sin embargo, incluso con estrictos controles de calidad, persisten las dudas sobre el impacto a largo plazo de los tatuajes en la salud. En los últimos años, el país debate activamente la necesidad de introducir nuevas normas para los fabricantes de pigmentos y de endurecer el control sobre su composición.












