
El regreso de Sonia Monroy tras su participación en «Supervivientes All Stars» estuvo marcado por una noticia trágica. La artista se enfrentó a una de las pérdidas más duras de su vida: la muerte de su hermana mayor Marian Geles, quien luchaba desde hace tiempo contra un cáncer incurable. Este acontecimiento fue un golpe devastador para Sonia, sumiéndola en un profundo luto y obligándola a retirarse temporalmente de la vida pública.
Esta pérdida ha sido la última de una larga serie de dramáticas tragedias familiares que han perseguido a la artista durante años. El destino la puso a prueba en numerosas ocasiones. Antes, Sonia ya había despedido a sus padres, Perfecto y Virtudes, así como a sus dos hermanos, Peter y Frank. Una de las páginas más dolorosas de su biografía fue la pérdida de la hija que esperaba del célebre futbolista Romário. Cada una de estas tragedias dejó una huella profunda en su corazón, y la muerte de su hermana ha reabierto todas esas heridas.
Tras varios días de silencio en redes sociales, Sonia encontró fuerzas para regresar y compartir con sus seguidores cómo se sentía. Lo hizo de la única manera que sabía: a través de la música. La artista presentó una nueva canción titulada «Amor eterno», que se ha convertido en un refugio para ella y en la vía para desahogar todo el dolor acumulado. En esta pieza ha logrado plasmar todos los sentimientos y emociones ligados a una interminable cadena de pérdidas.
La composición es una confesión musical, un grito del alma en el que Sonia se cuestiona la crueldad del destino. En la letra reflexiona por qué la vida le envía tanto sufrimiento, habiéndole arrebatado a sus padres, a sus hermanos e incluso negándole el nacimiento de su hija. Para la canción se publicó un video donde la artista, con voz desgarradora y emociones sinceras, transmite toda la profundidad de su dolor, convirtiendo una tragedia personal en una obra de arte.
En el texto que acompaña al lanzamiento, Monroy confesó que la música se ha convertido en su refugio. Para sobrellevar el dolor y alejarse de todo lo que le hacía daño, se fue a Francia. Fue allí donde nació esta canción, que describe como “el grito de una hija, una hermana y una madre”. Sonia habla con franqueza: cantar para ella no es solo un trabajo o un hobby, sino a veces la única manera de seguir adelante. Aunque se siente rota, encuentra fuerzas para luchar y buscar sentido en su arte.












