
En los últimos años, médicos e investigadores han puesto especial atención a la insuficiente vacunación de los niños varones contra el virus del papiloma humano (VPH). Aunque la vacunación de las niñas ya ha demostrado su eficacia en la lucha contra el cáncer de cuello uterino, los expertos advierten que sin incluir a los chicos no se podrá erradicar la enfermedad por completo. Nuevos modelos matemáticos desarrollados en la University of Maryland muestran que incorporar a los varones en los programas nacionales de inmunización podría llevar a la desaparición de los cánceres asociados al VPH en el transcurso de una generación.
En varios países, como Corea del Sur, la vacunación contra el VPH sigue estando dirigida solo a las niñas. Sin embargo, según los investigadores, este enfoque no permite alcanzar la inmunidad colectiva necesaria para erradicar las cepas peligrosas del virus. Si la vacunación incluyera al menos al 65% de los varones, la situación podría cambiar radicalmente.
Una amenaza global
El VPH es uno de los virus de transmisión sexual más extendidos. Provoca prácticamente todos los casos de cáncer de cuello uterino, así como otros tipos de cáncer: anal, peneano y orofaríngeo. Según la OMS, más de 300.000 personas mueren cada año en el mundo a causa del cáncer de cuello uterino.
La primera vacuna contra el VPH fue aprobada en 2006 y inicialmente se presentó como una medida para proteger a las mujeres. En los últimos veinte años, en los países con alta cobertura de vacunación entre niñas, la incidencia de cáncer de cuello uterino se redujo casi en un 90%. Sin embargo, los hombres siguen siendo vulnerables: en algunas regiones, el número de casos de cánceres asociados al VPH en hombres se ha triplicado en las últimas dos décadas.
Brechas en la inmunización
Los estudios muestran que, para lograr la inmunidad colectiva en Corea del Sur, es necesario vacunar a casi todas las jóvenes: el 99%. Actualmente, este indicador es del 88%, cifra insuficiente para detener la propagación del virus. Los modelos matemáticos indican que, si se vacuna al 65% de los niños, el país podrá alcanzar la inmunidad colectiva y reducir considerablemente la incidencia de la enfermedad.
Si la tasa de vacunación entre las chicas baja al 80%, para mantener las posibilidades de erradicar el cáncer será necesario vacunar al 80% de los niños. Este enfoque permitirá no solo proteger a las mujeres, sino también prevenir un aumento de los casos de cáncer entre los hombres.
Cambio de estrategia
Los autores del estudio subrayan la necesidad de revisar la política de vacunación e incluir a los niños de 12 a 17 años, así como a mujeres que no recibieron la vacuna en la infancia. Los datos actuales demuestran que incluso en adultos la vacuna puede reducir el riesgo de contraer VPH y de desarrollar cáncer.
En algunos países ya se están implementando programas similares. Por ejemplo, en el Reino Unido y Estados Unidos, niños y niñas reciben la vacuna en igualdad de condiciones. Los científicos están convencidos: solo este enfoque permitirá erradicar en el futuro el cáncer de cuello uterino y otras enfermedades asociadas al VPH.
Mirada al futuro
Según las previsiones de los expertos, si se logra una alta cobertura de vacunación en ambos sexos y se amplían los programas de detección, para finales del siglo XXI el cáncer de cuello uterino podría desaparecer en 149 de los 181 países del mundo. Involucrar a los niños en la prevención será clave para alcanzar el éxito.
«No debemos perder cientos de miles de vidas cada año por un cáncer que se puede prevenir», señalan los autores del estudio. Hacen un llamado a revisar las estrategias nacionales y a facilitar el acceso a la vacunación para todos los adolescentes, sin distinción de género.
Por si no lo sabía, la empresa Merck & Co. (Merck Sharp & Dohme), desarrolladora de la vacuna Gardasil, es una de las líderes mundiales en biotecnología y farmacéutica. Gardasil es la primera vacuna aprobada en el mundo para prevenir el cáncer de cuello uterino y otros tipos de cáncer causados por el VPH. El fármaco se utiliza en más de 100 países y la Organización Mundial de la Salud lo recomienda para la inmunización masiva de adolescentes de ambos sexos.












