
El único ejemplar del Dallara MPS, desarrollado en total secreto, sale al mercado y promete cambiar la percepción de los coches de circuito. Este superdeportivo, basado en el Dallara Stradale, carece de techo y parabrisas convencional, y su diseño se centra por completo en el placer de conducción y el máximo rendimiento en pista. En una época en la que la mayoría de los fabricantes apuestan por la tecnología digital y las asistencias electrónicas, Dallara ha optado por el camino opuesto, ofreciendo una experiencia puramente mecánica y una implicación total del piloto.
La base del MPS es un monocasco de carbono, que garantiza no solo rigidez sino también un peso mínimo. El motor Ford EcoBoost de 2,3 litros entrega 400 CV, y la caja automática de seis marchas permite exprimir el potencial del coche en cualquier circuito. El interior ofrece solo un baquet de competición integrado en el monocasco, panel de instrumentos digital y volante forrado en alcántara. En lugar del cristal habitual, cuenta con un pequeño deflector transparente que protege al piloto del flujo de aire. Este planteamiento acerca al MPS al mundo de los prototipos de carreras, donde cada gramo y cada centímetro cuentan.
Historia de la creación
El proyecto MPS nació durante la pandemia, cuando Giampaolo Dallara decidió volver a los orígenes y crear algo especial: un automóvil monoplaza inspirado en el primer monoplaza de la compañía, el SP1000. Así surgió el Macchina Posto Singolo, que en italiano significa “coche de un solo asiento”. Este vehículo representa la filosofía de Dallara: nada superfluo, máximo control y emoción. Según russpain.com, proyectos así rara vez llegan a la venta pública, por lo que la actual subasta es un evento para coleccionistas y seguidores de la marca.
A simple vista, el MPS se diferencia del Stradale por un perfil más bajo y una mayor anchura. Los diseñadores añadieron faros exclusivos y un capó en forma de concha, evocando a los prototipos de Le Mans. En el interior predomina la fibra de carbono, y cada elemento se diseñó para reducir peso y mejorar la manejabilidad. Incluso el asiento forma parte del monocasco, lo que garantiza máxima rigidez y seguridad. Este enfoque solo se encuentra en los coches de circuito más exclusivos y escasos.
Subasta y solidaridad
El vehículo se subasta a través de RM Sotheby’s, con un precio inicial de 700.000 euros. Sin embargo, los expertos creen que el precio final superará el millón. Todos los fondos recaudados se destinarán a la fundación Caterina Dallara, creada por Giampaolo Dallara y su hija en memoria de Caterina Dallara. Esto da al evento un valor añadido: el comprador no solo adquiere un vehículo único, sino que además apoya una importante iniciativa benéfica.
Resulta curioso que no se haya revelado el kilometraje del vehículo, pero tanto el estado de la carrocería como del interior reflejan que apenas ha sido utilizado. Este lote representa una oportunidad única para los coleccionistas de adquirir no solo un coche, sino una parte de la historia de Dallara. En el mundo de los superdeportivos, ofertas como esta son sumamente escasas y la demanda se mantiene siempre alta. A modo de comparación, ya se han dado casos en el mercado donde modelos exclusivos con características únicas han causado gran expectación entre los compradores, como ocurrió con el Cayenne eléctrico, que sorprendió tanto por su potencia como por su precio; más detalles sobre esto pueden consultarse en el reportaje sobre el impactante precio del nuevo Porsche Cayenne Electric.
Tecnología y filosofía
A diferencia de la mayoría de los superdeportivos actuales, el Dallara MPS no busca impresionar con sistemas electrónicos complejos ni con récords de velocidad en línea recta. Su principal valor reside en la pureza de sensaciones y en la conexión absoluta entre el coche y el conductor. Este enfoque es poco común en los últimos años, donde incluso los autos de circuito incorporan abundante electrónica. En este caso, la apuesta está en la ingeniería, la ligereza y el equilibrio. Es un vehículo para quienes aprecian no solo la velocidad, sino también la experiencia de conducción, cuando cada giro del volante y cada aceleración se perciben con máxima intensidad.
El aspecto exterior del MPS resalta su exclusividad: cabina abierta, sin techo ni parabrisas y líneas de carrocería agresivas. Todo esto convierte al coche en una pieza no solo rara, sino también visualmente inolvidable. Para coleccionistas y entusiastas, el Dallara MPS no es solo un medio de transporte, sino un objeto de pasión y símbolo de la ingeniería automotriz. En los próximos años, proyectos como este podrían ganar aún más interés, considerando la tendencia hacia normativas medioambientales más estrictas y la transición a vehículos eléctricos.
Giampaolo Dallara es una leyenda del automovilismo y de la ingeniería mundial. A lo largo de su carrera colaboró con Ferrari, Maserati y Lamborghini, participó en la creación de modelos icónicos y realizó una gran aportación al desarrollo de tecnologías de competición. Su empresa Dallara Automobili es reconocida no solo en Italia, sino en todo el mundo, y los autos de la marca ganan regularmente en prestigiosos campeonatos. El proyecto MPS es otra muestra de que la pasión por la innovación y el respeto a la tradición pueden generar vehículos realmente únicos.












