
Las rotondas, conocidas como «anillos», aparecieron en España en la segunda mitad del siglo XX. La primera de estas infraestructuras se construyó en 1976 en Palma de Mallorca siguiendo el modelo francés, donde tienen prioridad los vehículos que ya circulan dentro de la rotonda. Desde entonces, el número de estas estructuras ha aumentado significativamente en el país y hoy en día es posible encontrar al menos una rotonda en prácticamente cada ciudad.
El objetivo principal de estas intersecciones es aumentar la seguridad vial en los cruces y reducir el número de accidentes. Sin embargo, a pesar de su amplia implantación, muchos conductores aún no cumplen siempre las normas de circulación en las rotondas, lo que provoca situaciones peligrosas en las carreteras.
Según la normativa vigente de tráfico, al acceder a una rotonda el conductor debe ceder el paso a los vehículos que ya circulan por ella. El incumplimiento de esta obligación se considera una infracción grave. Acceder a la rotonda sin respetar la prioridad o ignorar la señal de «ceda el paso» conlleva una multa de 200 euros y la pérdida de cuatro puntos en el permiso de conducir.
Además, si el conductor incumple las normas ya estando dentro de la glorieta, por ejemplo, no cede el paso al cambiar de carril o al salir, esto puede acarrear consecuencias más graves. En este caso, la multa puede llegar hasta los 500 euros y la retirada de puntos aumenta hasta seis. En situaciones particulares, estas acciones pueden ser calificadas como delito contra la seguridad vial.
Para circular con seguridad por una rotonda, es fundamental seguir algunas reglas sencillas. Primero, hay que ceder siempre el paso a los vehículos que ya circulan dentro de la rotonda. Segundo, se debe circular en sentido antihorario. En tercer lugar, es obligatorio utilizar los intermitentes tanto al cambiar de carril como al salir de la rotonda. Se recomienda entrar y salir por el carril derecho para evitar conflictos con otros usuarios de la vía.
Dato curioso: la rotonda más grande de España se encuentra en la provincia de Badajoz. Rodea el cerro Masatrigo, que se eleva 400 metros en medio del embalse de La Serena, el mayor del país por volumen. Aunque oficialmente este tramo no está señalado como rotonda, su forma circular y una longitud de 1.300 metros la hacen única. La vía cuenta con un solo carril y dos accesos en forma de puente que cruzan el embalse. Esta singular infraestructura forma parte de la carretera EX-322.
De este modo, las rotondas se han convertido en una parte indispensable de las carreteras españolas, y el cumplimiento de las normas de circulación en ellas es clave para la seguridad de todos los usuarios. Las infracciones en estos tramos se sancionan con severidad, por lo que los conductores deben ser especialmente atentos y disciplinados.












