
En la Unión Europea existe un marco legal unificado que regula las inspecciones periódicas del estado técnico de los vehículos y remolques. El objetivo principal de estos procedimientos es mantener los estándares mínimos de seguridad vial y controlar los niveles de emisiones contaminantes.
La normativa europea establece claramente los requisitos mínimos para la realización de las inspecciones técnicas. En particular, se definen los intervalos entre revisiones, la lista de puntos obligatorios a controlar, así como los criterios para la autorización de circulación de los vehículos.
En España, el sistema de inspecciones técnicas se considera uno de los más eficaces de Europa. En Alemania, un procedimiento similar se conoce como TÜV. Allí, la primera inspección se realiza a los tres años de matriculación del vehículo y, posteriormente, cada dos años. Se presta especial atención al control de las emisiones de dióxido de carbono.
En Italia y Bélgica, la primera visita a la estación de control técnico es obligatoria a los cuatro años de la compra del automóvil y luego la inspección se repite cada dos años. El sistema francés es muy similar al español; sin embargo, los conductores deben pasar la revisión cada dos años una vez que el vehículo ha cumplido cuatro años.
En Portugal, las inspecciones anuales se vuelven obligatorias cuando el coche cumple ocho años. En España, este requisito se aplica solo a partir del décimo año de uso. Por lo tanto, la frecuencia y el momento de las revisiones varían notablemente según el país.
El control de las motocicletas ocupa un lugar especial. En España, la tasa de siniestralidad entre los propietarios de vehículos de dos ruedas sigue siendo objeto de especial atención por parte de las autoridades de tráfico. Hasta 2022, las inspecciones obligatorias para motos solo estaban vigentes en España, Italia, Croacia, Austria y Lituania. Tras la actualización de las normas europeas, todos los países de la UE deberán implantar revisiones periódicas para este tipo de vehículos, aunque en Francia las nuevas reglas aún no se aplican.
Los resultados de la inspección técnica pueden variar. Si la revisión se supera con éxito, el propietario recibe dos documentos: el informe de la inspección realizada y una pegatina especial V-19, que debe colocarse en la parte interior del parabrisas. Si el resultado es negativo, el vehículo debe ser inmovilizado inmediatamente y no puede circular por la vía pública. En este caso, solo se permite su traslado en grúa hasta un taller, donde las deficiencias detectadas deberán solucionarse en un plazo de dos meses. Si el resultado se considera insatisfactorio pero no crítico, se autoriza al propietario a conducir el coche hasta el taller y luego de regreso a la estación para una nueva inspección, también en un periodo de dos meses.
Así, a pesar de los estándares europeos comunes, cada país mantiene sus propias particularidades en la organización de las inspecciones técnicas, lo que se refleja en los plazos, los requisitos y el procedimiento de realización.












