
En el interior de España, lejos de las rutas turísticas habituales, se está produciendo una transformación silenciosa pero relevante: antiguas vías ferroviarias abandonadas vuelven a integrarse en la vida de la región. En La Alcarria, donde el tiempo parece fluir más despacio, el histórico ferrocarril ya no es solo un recuerdo del pasado, sino un nuevo atractivo para quienes buscan rutas singulares para caminar o andar en bicicleta. El reconocimiento oficial del nuevo tramo de la Vía Verde en la provincia de Guadalajara ha sido un acontecimiento que ya ha despertado el interés tanto de aficionados al turismo como de los habitantes locales.
Este tramo, que atraviesa la zona de la Alcarria Sur, conecta la frontera con Madrid y pequeños pero pintorescos municipios como Mondejar y Pozo de Almoguera. Gracias al esfuerzo de entusiastas y asociaciones locales, el antiguo ferrocarril se transforma en una ruta moderna de ocio activo, preservando al mismo tiempo su ambiente histórico y los elementos arquitectónicos originales.
Ruta histórica
La nueva vida de la Vía Verde se construye sobre la base de una línea ferroviaria proyectada a principios del siglo XX. Por entonces, el ambicioso plan buscaba unir Madrid con Aragón, pero no llegó a completarse: los raíles solo alcanzaron Alocén. Pese a ello, durante casi medio siglo los trenes conectaron pequeños pueblos, aportando dinamismo económico y social.
Con el paso de los años, el ferrocarril perdió su importancia y, tras el cierre de la línea, muchos lugares quedaron abandonados. Sin embargo, entre 2009 y 2010 se inició una gran obra de renovación: los túneles, puentes de piedra y viaductos se conservaron e integraron en el nuevo recorrido. Hoy en día, estos elementos no solo embellecen el paisaje, sino que también aportan autenticidad al itinerario, convirtiéndolo en uno de los más reconocibles entre las Vía Verde de España.
Paisajes e infraestructuras
Quienes ya han recorrido el nuevo tramo destacan su carácter único. El camino discurre sobre una superficie de grava y el relieve es mayoritariamente llano, lo que lo hace accesible para personas con distintos niveles de condición física. Los antiguos viaductos de piedra llaman especialmente la atención, transportando a los viajeros a otra época.
A lo largo de la ruta se han instalado paneles informativos y se organizan de forma regular actividades educativas y culturales para los visitantes. Todo ello no solo fomenta la popularidad del recorrido, sino que también impulsa el turismo local, que se vuelve cada vez más sostenible y enfocado en la preservación del patrimonio natural e histórico.
La aportación de las iniciativas locales
La Asociación para el Desarrollo Rural de la Alcarria Sur fue clave en la revitalización de la Vía Verde. Gracias a su perseverancia y trabajo, no solo se recuperó la infraestructura, sino que también se consiguió visibilizar los desafíos de los pequeños municipios, que a menudo quedan a la sombra de las grandes ciudades.
La asociación promueve activamente la ruta como motor de crecimiento económico para la región. En el marco del proyecto se crearon programas educativos específicos, se publicaron materiales informativos y se llevaron a cabo campañas para atraer turistas. Todo ello permitió no solo preservar la memoria histórica, sino también revitalizar rincones olvidados de La Alcarria.
Turismo y futuro
La apertura del nuevo tramo de la Vía Verde ya ha captado la atención tanto de los habitantes locales como de viajeros de otras regiones de España. La ruta gana popularidad entre aficionados al ciclismo, familias con niños y todos aquellos que prefieren disfrutar de actividades al aire libre. Cabe destacar que el desarrollo de estos caminos no solo fomenta el crecimiento del turismo, sino que también contribuye a fortalecer una nueva identidad para las zonas rurales.
A futuro se prevé ampliar la ruta e integrarla con otros destinos turísticos. Esto permitirá crear una red unificada de rutas naturales y culturales, que impulsarán el desarrollo sostenible de la región y la conservación de su carácter único.
La Asociación para el Desarrollo Rural de la Alcarria Sur no es solo una organización, sino un verdadero motor de cambio en la región. En los últimos años, se ha convertido en un símbolo de la recuperación de rutas históricas y en un ejemplo de cómo las iniciativas locales pueden transformar por completo un territorio. Gracias a su labor, la Vía Verde en Guadalajara pasó de ser una vía férrea abandonada a convertirse en una moderna ruta turística que une el pasado y el futuro de La Alcarria.












