
En España, el control de la velocidad en las carreteras sigue siendo una de las principales prioridades para las instituciones públicas. La Dirección General de Tráfico, junto con algunos ayuntamientos como Madrid, se encarga de velar por el cumplimiento de las normas. Sus esfuerzos están dirigidos a reducir el número de accidentes y aumentar la seguridad vial en el país.
En muchos tramos de las carreteras se pueden ver señales especiales que advierten a los conductores sobre la proximidad de dispositivos de control de velocidad. Estas placas se colocan con antelación para que los automovilistas puedan reducir la velocidad y evitar multas. Sin embargo, no todos saben a qué distancia exacta del radar aparece la advertencia.
Con frecuencia, tras la aparición de la señal informativa, los conductores frenan bruscamente, lo que genera situaciones peligrosas para otros usuarios de la vía. Esto es especialmente relevante en las carreteras más transitadas, donde una reducción repentina de la velocidad puede causar atascos o incluso accidentes. Si los automovilistas conocieran la distancia exacta entre la señal y el radar, estos incidentes podrían evitarse.
En la mayoría de los casos, en España no existe una distancia estrictamente establecida entre la señal de advertencia y el propio radar. Por lo general, este intervalo es de aproximadamente un kilómetro, aunque puede variar en función de las características de la vía y las normativas locales.
Prácticas similares se aplican en otros países de Europa. Por ejemplo, en ciertos tramos de carreteras europeas, la distancia entre la señal y el radar depende del límite de velocidad permitido. Si el límite es de 70 km/h, la advertencia se coloca a 300 metros del dispositivo. Cuando la restricción es de 80-90 km/h, la distancia aumenta a 400 metros. En autopistas y vías rápidas, donde se permite circular a más de 100 km/h, la señal se ubica a 600 metros antes del radar.
En Madrid y otras grandes ciudades de España, las autoridades locales determinan de forma independiente cómo ubicar las señales de advertencia. Esto permite tener en cuenta las particularidades de las calles urbanas y el tráfico. Como resultado, los conductores pueden prepararse con antelación para reducir la velocidad, lo que contribuye a una circulación más segura.
Así, el sistema de advertencia sobre radares en España y otros países europeos se organiza según el tipo de vía y la velocidad permitida. Se recomienda a los conductores prestar atención a estas señales y evitar maniobras bruscas para prevenir consecuencias indeseadas y mantener la seguridad en las carreteras.












