
Las autoridades de las Islas Baleares han creado una nueva ruta turística para los amantes del ciclismo, que permite descubrir en cuatro días la naturaleza virgen y la auténtica cultura de Mallorca. El recorrido atraviesa zonas rurales en el corazón de la isla, pasando por la sierra de la Serra de Tramuntana, famosa por sus olivares centenarios, pueblos de piedra y vistas panorámicas al mar Mediterráneo.
Aunque la ruta no es oficial ni cuenta con señalización específica, enlaza carreteras y senderos ya existentes, ideales para paseos en bicicleta. El trayecto discurre por caminos asfaltados con poco tráfico, lo que lo hace seguro y cómodo. El itinerario está diseñado para adaptarse a cualquier nivel físico, ya que las etapas diarias son relativamente cortas, aunque incluyen tramos con desnivel.
El primer día de viaje comienza en la ciudad de Sóller, a donde los participantes llegan en un tren histórico desde Palma. Este trayecto ferroviario es en sí mismo un atractivo, pues cruza numerosos túneles y viaductos. En Sóller se recomienda visitar un antiguo molino de aceite, recorrer sus calles tradicionales y terminar el día en Port de Sóller, degustando el famoso helado de naranja, todo un símbolo gastronómico de la región.
En el segundo día, los ciclistas se dirigen a Puigpunyent. Esta zona sumerge a los viajeros en una atmósfera de tranquilidad y aislamiento. Los paisajes, formados por colinas cubiertas de viñedos y olivares, han conservado su aspecto original durante siglos.
La tercera etapa de la ruta supone un desafío mayor: la subida al Castell d’Alaró, muy popular entre los ciclistas de carretera que entrenan en la isla. A mitad de camino hacia la cima se encuentra el restaurante Es Verger, donde es posible hacer una parada. El resto del trayecto hasta las ruinas del castillo debe realizarse a pie, pero las vistas desde lo alto compensan plenamente el esfuerzo.
La travesía de cuatro días concluye en el pueblo de Fornalutx, oficialmente reconocido como uno de los más bonitos de España. Es famoso por su arquitectura rural perfectamente conservada, sus cuidados campos agrícolas y su ubicación única en la parte alta del valle. Este recorrido es una excelente oportunidad de descubrir una Mallorca diferente, lejos de las playas abarrotadas, y disfrutar de su patrimonio cultural y natural a un ritmo pausado.









