
Lejos de las concurridas costas de España, en el corazón de la región de La Alcarria, se encuentra el pueblo de Sacedón, un verdadero descubrimiento para los viajeros. Esta localidad de la provincia de Guadalajara ofrece una alternativa única al turismo de playa gracias al enorme embalse de Entrepeñas, conocido entre locales y visitantes como el “Mar de Castilla”. Aquí, los paisajes áridos dan paso a aguas turquesas, bosques de pinos y formaciones de piedra caliza, creando un inesperado oasis en pleno centro del país.
El embalse, creado tras la construcción de la presa en 1956, convirtió a Sacedón en un popular centro de deportes acuáticos. Gracias a las recientes lluvias abundantes, el nivel del agua ha subido considerablemente, haciendo que las condiciones sean aún más atractivas para el ocio activo. Los aficionados al deporte pueden practicar piragüismo, paddle surf, wakeboard o windsurf. Las playas de agua dulce en el interior atraen a quienes buscan relajarse en plena naturaleza, a solo cien kilómetros de Madrid.
Además de las actividades acuáticas, los alrededores de Sacedón ofrecen numerosas opciones para el senderismo y el contacto con la naturaleza. Desde miradores como el Puente Románico o el Alto de San Julián se contemplan impresionantes vistas sobre el agua. Para los amantes de la adrenalina, existe la vía ferrata “Boca del Infierno”, que permite disfrutar de un magnífico panorama del embalse. Otro atractivo local es una formación rocosa conocida como la “isla del rinoceronte”, cuyas siluetas, bajo cierta luz, realmente evocan a este animal.
Sacedón atrae no solo por su entorno natural, sino también por su patrimonio cultural. En el centro destaca la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, con su elegante torre y su interior gótico. Muy cerca, en la vecina aldea de Córcoles, se encuentra el Monasterio de Monsalud, del siglo XII, que invita a sumergirse en la historia de la región. El recorrido turístico también incluye la ermita de la Santa Cara de Dios y el Monumento al Sagrado Corazón de Jesús en el cerro de La Coronilla. Así, Sacedón logra combinar de manera armoniosa la oferta de actividades al aire libre, la belleza natural y un pasado histórico rico.












