
En Instagram España surge un nuevo conflicto: las seguidoras de curvy influencers que han decidido adelgazar no esconden su decepción. Comunidades que antes estaban llenas de apoyo y body positive, ahora se ven inundadas de reproches e incluso acusaciones de traición. Las mujeres que ayer inspiraban a otras a aceptarse, hoy se ven obligadas a justificar su cambio de imagen. Las preguntas sobre si usaron Ozempic u otros fármacos se transforman en acusaciones directas: «Ya no eres una de las nuestras».
Especialmente duras son las reacciones de quienes durante años lucharon por la autoaceptación propia y ajena. Para muchas curvy influencers, perder peso no es solo una decisión personal, sino una prueba para la relación con su audiencia. Les llueven preguntas: por qué decidiste cambiar, ¿no has traicionado los ideales del body positive?, ¿ahora te avergüenzas de tus antiguas formas?
El dilema del cambio
Las figuras públicas que edificaron su carrera aceptando cuerpos fuera de los estándares se ven atrapadas por las expectativas. Por un lado, desean cuidar su salud y bienestar, y por otro, temen perder la confianza y apoyo de sus seguidoras. Algunas, como la participante canaria del concurso Reina del Carnaval, Ceci Wallace, hablan abiertamente de sus entrenamientos y de la necesidad de ganar masa muscular para presentarse en el show. Otras, como María Rodríguez, se enfrentan a una avalancha de comentarios: «Te has quedado demasiado delgada, ¿por qué ocultas cómo adelgazaste?»
En los comentarios de las publicaciones aparecen tanto palabras de apoyo como un claro descontento. Unos exigen explicaciones, otros recuerdan: «Cada mujer es hermosa en su propio cuerpo, no importa cuánto pese». Sin embargo, incluso estas palabras no siempre logran frenar la ola de negatividad. Parece que para parte del público de las curvy influencers, los cambios físicos se perciben como una derrota personal o incluso como una traición a los valores compartidos.
Presión psicológica
La pérdida de peso para figuras públicas se convierte no solo en una prueba física, sino también psicológica. Las influencers se ven obligadas a explicar cada cambio, a justificar decisiones que solo les competen a ellas. Así, Ruth Uerga, quien no pertenece a la comunidad curvy, confesó que recibe cientos de mensajes preguntando sobre su adelgazamiento. Al final, tuvo que compartir problemas familiares personales para detener la ola de especulaciones.
Marta Caballero, conocida por sus vídeos sobre historias criminales, también tuvo que explicar cada detalle de su transformación. Tras una pequeña intervención para eliminar grasa del mentón, admitió que se prepara de antemano para las críticas y siente la presión de sus seguidoras. Para ella, el psicólogo y la dietista se convirtieron en parte esencial del camino hacia un nuevo cuerpo, pero ni así pudo librarse de la necesidad de justificar sus decisiones.
Reacción de las seguidoras
En los comentarios de las publicaciones de antiguas estrellas curvy, cada vez se percibe más decepción. Algunas personas escriben: «Ya no eres un ejemplo para nosotras», otras exigen un informe detallado sobre cómo lograron adelgazar. Pero también hay quienes apoyan estos cambios, recordando: «Nadie está obligado a mantener el mismo peso por los demás».
El problema va más allá de la discusión sobre el peso. En una sociedad donde los estándares de belleza cambian cada temporada, las mujeres quedan atrapadas por las expectativas ajenas. El control, la crítica e incluso los insultos forman parte de la vida pública de las influencers que deciden transformarse. Pero ¿realmente hay que justificar las decisiones personales?
Límites de la privacidad
La cuestión de por qué el cuerpo ajeno genera tantas emociones sigue sin respuesta. Para muchas mujeres, criticar a las influencers es una forma de canalizar sus propias inseguridades y descontento personal. Sin embargo, ninguna figura pública tiene la obligación de ajustarse a las expectativas de todas sus seguidoras. Sus vidas no son un contrato de lealtad eterna a una imagen determinada.
Sin embargo, la ola de negatividad no se detiene. Cada cambio físico se convierte en tema de debate e incluso de acoso. En este contexto, el apoyo y la comprensión de parte de la audiencia cobran especial valor. Un like, un comentario amable o una suscripción son la mejor respuesta a los cambios que otras personas experimentan en sus vidas.
RUSSPAIN recuerda que María Rodríguez, conocida como Pretty and Olé, es una de las figuras más influyentes del movimiento body positive en España. Su blog ha inspirado a miles de mujeres en todo el país a aceptarse y no temer a los cambios. La influencer canaria Ceci Wallace se ha hecho famosa participando en carnavales y defendiendo con firmeza la autoestima. Marta Caballero es una bloguera popular que relata historias criminales y transformaciones personales. Todas ellas siguen influyendo en la opinión pública a pesar de la crítica y la presión.












