
En los últimos años, los agricultores españoles se enfrentan cada vez más a una tendencia preocupante: la población de abejas y otros polinizadores en las regiones agrícolas del país sigue disminuyendo, a pesar de los esfuerzos por crear zonas de protección y hábitats seminaturales. Los cortavientos, setos vivos y prados de siega, que deberían servir de refugio para los insectos, no están cumpliendo su función. La causa: el persistente impacto de los pesticidas utilizados en los campos vecinos.
Las abejas polinizan no solo plantas silvestres, sino también cultivos agrícolas clave como la vid, el girasol, el olivo y el café. Su papel en la economía agrícola de España es difícil de sobrestimar. Sin embargo, el cambio climático, la contaminación del aire, la contaminación lumínica y, sobre todo, el uso de productos químicos en los campos están provocando una alarmante caída en las poblaciones de polinizadores.
Zonas de protección
En un intento por frenar este proceso, agricultores y ecologistas en España están implementando zonas seminaturales: áreas donde no se practica agricultura intensiva. Se trata de cortavientos junto a los campos, setos vivos, plantaciones de arbustos y prados de siega. La expectativa era que estos espacios funcionaran como una barrera protectora para las abejas, resguardándolas del impacto nocivo de los agroquímicos.
Sin embargo, investigaciones recientes realizadas en Europa, África y Norteamérica han demostrado que incluso cuando los hábitats seminaturales alcanzan hasta un 80% del paisaje, no es suficiente. Los pesticidas utilizados en los campos penetran las zonas de amortiguamiento, reduciendo la cantidad y diversidad de abejas. El viento dispersa los químicos, y hasta dosis mínimas pueden alterar la orientación y la memoria de los insectos.
La amenaza de los pesticidas
En España, donde la agricultura representa una parte importante de la economía, el problema es especialmente grave. En los campos del país se utilizan decenas de tipos de pesticidas, herbicidas y fungicidas. Un análisis de datos sobre 910 especies de abejas en 681 campos mostró que el uso de productos químicos provoca no solo una disminución en el número, sino también en la diversidad de especies, filogenética y funcional de los polinizadores.
Incluso con zonas de amortiguamiento en floración, los campos siguen siendo atractivos para las abejas —allí hay muchas flores iguales concentradas en un solo lugar—. Sin embargo, es precisamente aquí donde acecha el peligro: los pesticidas que se depositan en las plantas provocan la muerte y desorientación de los insectos.
Consecuencias no evidentes
Muchos creen que el desarrollo de la apicultura puede compensar la pérdida de polinizadores silvestres. Sin embargo, la práctica demuestra lo contrario. En algunas regiones, como en la isla de Giannutri frente a la costa de Italia, la cría masiva de abejas melíferas ha provocado el desplazamiento de especies locales. Las abejas domésticas resultaron ser más competitivas y literalmente ‘arrasaron’ con los recursos alimenticios de las abejas y abejorros silvestres, lo que causó su desaparición.
En España, procesos similares ya se han registrado en algunas provincias. Los ecologistas advierten: sin un enfoque integral, que incluya la reducción del uso de pesticidas y la expansión de áreas seminaturales, no será posible salvar a los polinizadores. Sólo la combinación de estas medidas puede ofrecer una oportunidad para la recuperación de las poblaciones.
Contexto español
En los últimos años, comunidades autónomas como Andalucía, Valencia y Cataluña han puesto en marcha programas para crear corredores ecológicos y restaurar paisajes tradicionales. Sin embargo, los expertos señalan que sin una revisión de la política agroquímica y un control más estricto sobre el uso de pesticidas, estas acciones tendrán escaso efecto.
La cuestión de la preservación de los polinizadores va más allá de la ecología: está directamente relacionada con la seguridad alimentaria del país. La disminución de las poblaciones de abejas ya afecta al rendimiento y la calidad de los productos agrícolas. Los agricultores se ven obligados a buscar métodos alternativos de protección de cultivos, aunque hasta ahora sin resultados significativos.
Por si no lo sabía, Annina Knauer es una destacada especialista del Centro Suizo de Investigaciones Agrícolas Agroscope, cuyos trabajos han sentado las bases de los enfoques modernos para la conservación de los polinizadores en Europa. Sus investigaciones se emplean en el desarrollo de programas agroecológicos en España y otros países de la UE. En los últimos años, Agroscope ha colaborado activamente con universidades y asociaciones agrarias españolas, implementando métodos innovadores de monitoreo y protección de abejas.












