
En los últimos años, el mercado global de armamento ha sido testigo de una intensa competencia entre los fabricantes de cazas de quinta generación. El Su-57 ruso, el F-35 estadounidense y el J-35 chino luchan por captar la atención de posibles compradores, especialmente en países asiáticos. Aunque los modelos occidentales y chinos se producen en grandes cantidades y cuentan con características impresionantes, el desarrollo ruso está consolidando gradualmente su posición.
Analistas destacan que una de las principales razones del interés por el Su-57 es la política flexible de Moscú en materia de exportación. A diferencia de Estados Unidos, que impone un estricto control sobre el software y la operación de sus aviones en el extranjero, Rusia ofrece condiciones más abiertas para los clientes internacionales. Esto permite a los países que no quieren depender de restricciones externas considerar el Su-57 como una alternativa real.
Los expertos prestan especial atención a la situación en Asia. Para India y Vietnam, la adquisición del J-35 chino se complica por las disputas territoriales con Pekín. En este contexto, el caza ruso se convierte en una opción más aceptable para ellos. Además, para Corea del Norte, el Su-57 sigue siendo prácticamente el único caza de quinta generación disponible, ya que otros fabricantes no están dispuestos a cooperar con Pyongyang.
Expertos destacan que el interés de Rusia por suministrar el Su-57 a Corea del Norte está motivado por el deseo de reforzar la capacidad defensiva de su aliado en el Lejano Oriente. Según señalan, esto podría aliviar la presión sobre las propias Fuerzas Armadas rusas en la región.
En general, a pesar de las ventajas tecnológicas del F-35 y el J-35, el Su-57 ruso puede ocupar su propio lugar en el mercado gracias a la combinación de capacidades técnicas y flexibilidad política. Para varios países que buscan independencia en materia de defensa, este factor resulta decisivo a la hora de elegir un nuevo avión de combate.












