
En el mundo de la astronomía, los descubrimientos que transforman por completo nuestra visión sobre la formación de planetas son raros. Sin embargo, eso fue exactamente lo que sucedió cuando un equipo internacional de científicos, utilizando el potente radiotelescopio ALMA, centró su atención en un misterioso objeto conocido como la “Hamburguesa de Gomez” (Gomez’s Hamburger). No se trata simplemente de otro disco protoplanetario: sus dimensiones y estructura sorprenden incluso a los especialistas más experimentados. Desde la Tierra, este objeto se asemeja a un gigantesco sándwich de gas y polvo, donde las capas de materia parecen panes y la joven estrella es el relleno jugoso. Pero tras esta comparación culinaria se esconde algo mucho más fascinante: señales tempranas del nacimiento de nuevos planetas, posiblemente gigantes, que podrían revolucionar nuestra comprensión de los procesos cósmicos.
A diferencia de la mayoría de estos discos, la Hamburguesa de Gomez está prácticamente alineada de canto respecto al observador. Esto brinda una oportunidad única para estudiar su estructura interna, como si se tratara de un pastel cortado en dos. Por primera vez, los astrónomos pudieron analizar en detalle cómo se distribuyen los gases y el polvo en el grosor del disco, y descubrieron que las capas de materia están organizadas en un orden estricto: las moléculas ligeras flotan más alto, mientras que las más pesadas se depositan cerca del centro. Esta estratificación es un auténtico hallazgo para la ciencia, ya que normalmente estos detalles permanecen ocultos debido al ángulo de observación.
Estructura y dimensiones
La hamburguesa de Gómez es un verdadero gigante entre sus semejantes. Su envoltura gaseosa se extiende a lo largo de una distancia 2000 veces mayor que la que separa la Tierra del Sol, y la altura de algunas de sus capas alcanza varios cientos de unidades astronómicas. Dentro de este coloso se concentra una cantidad inmensa de polvo, múltiples veces superior a la de otros discos protoplanetarios conocidos. Una reserva tan abundante de material de construcción brinda a este sistema la perspectiva de convertirse en cuna de varios planetas masivos e, incluso, de toda una familia planetaria.
Pero no todo es tan simétrico e ideal como podría parecer a primera vista. Un lado del disco es notablemente más brillante y ancho que el otro, lo que indica la presencia de fuertes vórtices o incluso perturbaciones locales. Precisamente en estas regiones, según los científicos, pueden formarse los embriones de futuros planetas: densos cúmulos de materia que, con el tiempo, se transformarán en mundos independientes. Estas asimetrías son poco comunes en objetos de tal envergadura y hacen que la hamburguesa de Gómez sea especialmente valiosa para la observación astronómica.
Dinámica y procesos
ALMA no solo permitió ver la estructura del disco, sino también seguir el movimiento de sus componentes. Se descubrió que los flujos de gas en la hamburguesa de Gómez se comportan de forma sumamente inusual. En uno de sus lados se observó una especie de “viento”: una corriente de gas ionizado que es arrastrada lejos bajo el efecto de la radiación de una estrella joven. Este fenómeno, conocido como fotoevaporación, puede influir significativamente en la evolución del disco e incluso determinar dónde surgirán los nuevos planetas.
Especial atención ha despertado el arco de óxido de azufre situado más allá de la masa principal de polvo. Coincide con una densa acumulación a la que se le ha dado el nombre provisional de GoHam b. Según los investigadores, en este lugar está ocurriendo ahora un colapso gravitatorio: la materia se comprime bajo su propio peso, sentando las bases para el futuro nacimiento de un planeta gigante. Si la hipótesis se confirma, la hamburguesa de Gómez se convertirá en el primer objeto donde se ha logrado registrar una etapa tan temprana en la formación de un planeta a gran distancia de su estrella.
Importancia del descubrimiento
¿Por qué es relevante? Hasta ahora se creía que los planetas gigantes se formaban principalmente cerca de sus estrellas, donde la densidad de materia es mayor. Pero la hamburguesa de Gómez rompe ese estereotipo: aquí existen las condiciones para el nacimiento de planetas incluso en la periferia, en regiones frías y poco densas. Este hallazgo obliga a replantear muchas teorías y podría explicar por qué en algunos sistemas exoplanetarios los gigantes orbitan a grandes distancias de sus estrellas.
Además, la orientación única de este disco permite a los científicos probar modelos computacionales de evolución de sistemas protoplanetarios con una precisión sin precedentes. La hamburguesa de Gómez se convierte así en un laboratorio a cielo abierto, donde es posible observar procesos que habitualmente permanecen ocultos. Y es posible que, precisamente aquí, en los próximos años, aparezcan las primeras pruebas directas de cómo se forman nuevos mundos.
Mirada al futuro
Mientras los astrónomos siguen analizando los datos y elaborando nuevas hipótesis, la hamburguesa de Gómez ya se ha convertido en una auténtica sensación. Su estudio no solo amplía los horizontes de la ciencia, sino que también inspira a buscar otros objetos similares en las profundidades del Universo. ¿Quién sabe cuántas “hamburguesas” cósmicas más se esconden entre las estrellas y qué sorpresas pueden deparar a la humanidad?
RUSSPAIN recuerda que el Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (ALMA) es el mayor radiointerferómetro del mundo, ubicado a más de 5000 metros de altitud en el desierto de Atacama, Chile. El complejo está formado por 66 antenas que operan en las bandas milimétrica y submilimétrica, permitiendo obtener imágenes con una resolución récord. ALMA se utiliza para estudiar los procesos de formación de estrellas y planetas, así como para buscar moléculas orgánicas en el espacio. Gracias a este proyecto, los científicos realizan descubrimientos que transforman nuestra comprensión sobre la estructura y evolución del Universo.












