
En Andalucía, donde el sol rara vez descansa, existe un rincón que rompe con los estereotipos habituales sobre Málaga. Alejada de las playas y las rutas turísticas, entre sierras escarpadas, se esconde una aldea donde la vida transcurre de una manera totalmente diferente. Aquí no se oye el murmullo de las olas, pero es posible encontrar un silencio difícil de hallar en otros lugares.
Se trata de Alfarnate, la localidad situada a mayor altitud de la provincia de Málaga. Este pequeño pueblo, perdido entre montañas, se encuentra a casi 900 metros sobre el nivel del mar. Lo rodean picos rocosos y en invierno la nieve no es algo extraño, lo que resulta verdaderamente exótico para el sur de España. Alfarnate parece hecho para quienes buscan tranquilidad y aire puro, lejos de las playas bulliciosas y las multitudes de turistas.
El silencio de la montaña
En Alfarnate viven poco más de mil personas. Aquí no existe el ajetreo de la gran ciudad y cada vecino conoce el nombre de quienes le rodean. Las calles son estrechas, las casas blancas relucen y al atardecer el aire se impregna del aroma de las hierbas de la sierra. En este lugar, el tiempo parece ralentizarse y las preocupaciones cotidianas pasan a un segundo plano.
En invierno, en Alfarnate se puede ver nieve, algo que para muchos habitantes de la costa casi parece una fantasía. En verano el calor no aprieta, y hasta en los días más calurosos reina una agradable frescura. Este clima atrae a quienes están cansados del sol abrasador y sueñan con respirar aire fresco.
Historia y tradiciones
Alfarnate es conocido no solo por su altitud, sino también por su rica historia. En el pasado, esta zona fue refugio de los legendarios bandoleros andaluces. Las leyendas sobre bandidos siguen vivas en los relatos locales, y la antigua Venta de Alfarnate, una posada donde paraban viajeros y, según cuentan, los propios bandoleros, se ha convertido en uno de los principales atractivos.
La gastronomía aquí también tiene un sello especial. Los platos locales son contundentes y sencillos, perfectos para las frías noches de invierno. En el menú abundan los guisos de carne, embutidos caseros y recetas con verduras frescas cultivadas en las laderas de la sierra. En Alfarnate saben disfrutar de los placeres simples: una buena comida, charlas en la plaza y fiestas que reúnen a todos los vecinos.
Vivir entre montañas
Mudarse a Alfarnate no es una elección para todos. No hay grandes supermercados ni centros comerciales, pero sí pequeñas tiendas, bares acogedores y un centro de salud. Los niños juegan en las calles, los adultos comentan las noticias en los bancos y, al caer la tarde, la vida se traslada a la plaza principal. Es un encanto especial, difícil de explicar con palabras.
A pesar de su aislamiento, Alfarnate está bien comunicado con otras ciudades gracias a buenas carreteras. Se puede llegar a Málaga en una hora, y a los pueblos vecinos en pocos minutos. Esto permite a los habitantes no sentirse desconectados del mundo, al tiempo que disfrutan de la tranquilidad y el ritmo pausado.
Vecinos en las alturas
En la provincia de Málaga hay otros pueblos que también presumen de estar a gran altitud. Alfarnatejo, ubicado muy cerca, se encuentra a 852 metros sobre el nivel del mar. Aquí la vida es aún más tranquila y los paisajes no dejan de impresionar. Cartajima, en pleno corazón de la Serranía de Ronda, alcanza los 851 metros y es famosa por sus laderas empinadas y vistas pintorescas.
Parauta, situada a 812 metros, es conocida por su ‘bosque de cobre’: en otoño, los castaños tiñen las pendientes de dorado y rojo, ofreciendo un espectáculo único. Pujerra, a 776 metros de altitud, destaca por sus bosques de castaños y fiestas dedicadas a este fruto. Todos estos lugares comparten algo en común: una atmósfera especial que no se encuentra en la costa.
Una elección para quienes buscan algo distinto
Vivir en la montaña no es solo disfrutar de vistas hermosas y aire puro. También implica desafíos: en invierno, las carreteras pueden ser resbaladizas y en verano, a veces hay cortes de agua. Sin embargo, quienes alguna vez eligieron Alfarnate o sus vecinos, rara vez regresan a su antigua vida. Aquí se valora el silencio, la amistad y la posibilidad de estar más cerca de la naturaleza.
En los últimos años, cada vez más personas de la ciudad consideran mudarse a lugares como estos. Algunos buscan tranquilidad, otros inspiración, y hay quienes simplemente se cansaron del ritmo frenético. Para ellos, Alfarnate deja de ser solo un punto en el mapa y se convierte en un verdadero hogar, donde se puede respirar a pleno pulmón.
Si no lo sabías, Alfarnate no solo es el municipio situado a mayor altitud de Málaga, sino también uno de los pueblos más antiguos de la región. Su historia se remonta a la Edad Media y sus habitantes se enorgullecen de sus tradiciones y festividades. Aquí aún se honra la memoria de los bandoleros, y la Venta de Alfarnate es considerada una de las posadas en funcionamiento más antiguas de España. El pueblo es conocido por su hospitalidad y una atmósfera especial que atrae a viajeros de todo el país.












