
Hace un año, la llegada de Endrick al club madrileño estuvo acompañada de enormes expectativas. Su fichaje se percibía como la aparición de un nuevo líder en el ataque, comparable con Vinícius o Rodrygo. Ya con 17 años, había destacado con la selección nacional, lo que solo incrementó el interés en torno a su figura.
Sin embargo, un año y medio después de firmar contrato con los madrileños, la realidad resultó estar lejos de las previsiones. La temporada pasada, Endrick apareció rara vez en el campo y en el campeonato actual su participación ha sido nula. Hasta el 20 de octubre, no disputó ni un solo minuto en partidos oficiales con el primer equipo.
La situación se hizo especialmente notoria en Getafe, donde Endrick se preparaba para entrar, pero nunca fue enviado a la cancha. Su descontento no pasó desapercibido y en su entorno aumentaron las conversaciones sobre la necesidad de cambios. La opción más probable es una cesión durante el mercado de invierno, con el objetivo de mantener sus opciones de ir convocado con la selección de Brasil para el Mundial, que se celebrará en verano en Estados Unidos, México y Canadá.
En la rotación actual bajo la dirección de Xabi Alonso, Endrick queda por detrás de todos los demás delanteros. Incluso Gonzalo García recibe más minutos en el campo, algo que quedó claro después del Mundial de Clubes. El delantero brasileño observa los partidos desde el banquillo, sin entrar en los planes a corto ni a largo plazo del cuerpo técnico. Sus estadísticas hablan por sí solas: cero minutos en la temporada.
Para un futbolista que ya a los 16 años figuraba en la preselección nacional y que a los 17 debutó con la selección absoluta, la situación actual parece un retroceso. La falta de minutos obligó a Endrick a considerar una posible cesión, aunque este tipo de decisiones rara vez son bien recibidas en el club madrileño. Este escenario ya se discutió en verano, y uno de los destinos mencionados fue la Real Sociedad, pero una lesión frustró el traspaso.
Ahora, con la recuperación completada pero sin oportunidades de juego, la posibilidad de una salida temporal gana fuerza. Endrick debe decidir: quedarse en Madrid para entrenarse al máximo nivel sin garantías de jugar, o buscar otro equipo que le permita tener continuidad y regresar a la selección.
Dada la fuerte competencia en el ataque del Madrid, el riesgo de pasar desapercibido es alto. Por eso, la cuestión de si existe el ‘problema Endrick’ ya no genera dudas.











